16 de febrero 2012 - 00:00

COLAPSO QUE SE REPITE

En la cárcel incendiada de Comayagua se encontraban 820 reclusos, el doble de su capacidad. Esa misma proporción se repite con las 6.000 plazas nacionales en las prisiones y los 12.500 presos que las habitan.

Honduras ya había vivido una tragedia similar en 2004, cuando murieron 104 reclusos en una unidad de San Pedro Sula, segunda ciudad. En el penal de La Ceiba, un enfrentamiento entre reos de diferentes maras y la posterior represión dejó 68 muertos en 2003.

En cuanto a antecedentes de la región, el 7 de marzo de 2005 fallecieron 135 presos de una cárcel de Higüey, República Dominicana, luego de una pelea; el 4 de noviembre de 2007, un incendio en una prisión en Santiago del Estero provocó 33 decesos; y el 8 de diciembre de 2010 Chile vivió su peor tragedia carcelaria, cuando 81 reos murieron tras un siniestro intencional en San Miguel, Santiago.

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