25 de julio 2014 - 00:00

Colectivos y trenes no quieren parar

El paro nacional previsto por el sindicalismo opositor para protestar contra el Impuesto a las Ganancias ingresó en un sendero de dudas por la posible fuga de gremios estratégicos del transporte. Los colectiveros y los maquinistas de trenes, que desde principios de año cooperaron con Hugo Moyano y la CGT disidente, le hicieron saber al camionero que no apoyarán una eventual huelga para el mes que viene.

Los sindicatos en duda son la Unión Tranviarios Automotor (UTA), de Roberto Fernández, y los ferroviarios de La Fraternidad, con Omar Maturano al frente, que en lo formal integran la CGT oficialista, de Antonio Caló, pero que luego de distanciarse del Gobierno y del ministro Florencio Randazzo, en particular, se aliaron a Moyano y a Luis Barrionuevo. Fruto de ese pacto ambos gremios fueron decisivos en la huelga nacional del 10 de abril pasado.

Desde entonces arrancó una tarea de seducción y reconquista que involucró a funcionarios del gabinete nacional y al propio Caló. Parte de esa labor quedó plasmada la semana pasada en una resolución que obligó a los empresarios del transporte de larga distancia a pagar el aumento salarial del 30% que los choferes de micros de la UTA reclamaban desde enero.

Con el nuevo escenario Moyano deberá resolver una disyuntiva. Por un lado, afronta la presión de Barrionuevo y de Pablo Micheli, jefe de la CTA opositora, para lanzar una huelga nacional durante la primera quincena de agosto. De hecho, el propio camionero reconoció la semana pasada que luego de las vacaciones de invierno debía concretarse la medida de fuerza. Pero en paralelo, corre el riesgo de llevar adelante el paro con los colectivos y los trenes en funcionamiento.

El único elemento que podría conciliar todas las posiciones es el propio Gobierno. En caso de no disponer cambio alguno en el Impuesto a las Ganancias, podría unificar a la mayoría de las centrales sindicales detrás de la misma demanda. En ese contexto, y ya con el mes de septiembre como período más lógico, es más factible un paro nacional con la participación de las dos CGT disidentes, la CTA de igual orientación y hasta gremios en teoría oficialistas, pero impactados fuertemente por Ganancias, como los transportistas hoy en duda y la Asociación Bancaria.

Mientras tanto habrá protestas puntuales. Por caso, la Federación Marítimo Portuaria (Fempinra), que reporta a la CGT de Moyano hará su propia huelga el martes que viene desde el mediodía para reclamar en contra de Ganancias.

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