14 de diciembre 2011 - 00:00

Colonos extremistas sorprenden al atacar base militar israelí

Al mismo tiempo que se enfrenta con colonos extremistas, el Gobierno israelí incrementó la demolición de viviendas palestinas, como en esta imagen de archivo, de acuerdo con lo señalado por Amnistía Internacional y Human Rights Watch.
Al mismo tiempo que se enfrenta con colonos extremistas, el Gobierno israelí incrementó la demolición de viviendas palestinas, como en esta imagen de archivo, de acuerdo con lo señalado por Amnistía Internacional y Human Rights Watch.
Tel Aviv - El ataque perpetrado por decenas de colonos judíos a una base del Ejército israelí en Cisjordania marca una nueva fase de confrontación de la extrema derecha que prevé «el traslado de la lucha de los asentamientos aislados al interior de las mismas bases militares».

Por segunda vez en pocos meses, decenas de colonos ingresaron el lunes a la noche a una base castrense en la cual lanzaron botellas incendiarias y destruyeron vehículos. El ataque fue cometido para evitar la inminente evacuación de una colonia ilegal, agregaron las fuentes.

Poco antes, otro grupo de colonos había superado las líneas de demarcación militar en la zona de Jericó (Valle del Jordán), donde levantaron un puesto ilegal. En tanto, otro grupo ingresó en la ciudad palestina de Nablus y penetró en la Tumba de José. Fuentes del Ejército señalaron que esas actividades de los colonos contribuyen a aumentar la tensión en la zona. El movimiento dice representar a unos 300 mil israelíes residentes en Cisjordania, territorio palestino ocupado.

Según explicó uno de los ideólogos del grupo, Yehoshua Hass, el ataque «se limitó al daño de vehículos y objetos» y no hubo violencia física contra los militares, una afirmación desmentida de inmediato por el jefe militar de Cisjordania, general Avi Mizrahi, quien dijo que un alto oficial fue golpeado en la cabeza con una piedra pesada lanzada por un colono armado.

Hass afirmó que sólo cuando los militares reciben la orden de desmantelar los asentamientos, ilegales para el Gobierno, ellos no dudan en recurrir a la violencia física. Según el dirigente de extrema derecha, la incursión nocturna a la Brigada Efraim fue una «operación de legítima defensa» de los colonos, con el fin de prevenir otros desmantelamientos y violencia física.

El objetivo político de esta operación demostrativa, explicó Hass, es esclarecer a los propios colonos que «el Ejército se comporta de modo inmoral e ilegítimo» cuando Cisjordania demuele casas de judíos. «El traslado de la lucha a las bases militares, que es de carácter moral, simboliza la comprensión de parte de los colonos de que el Ejército mismo opera en la ilegitimidad», afirmó Hass.

En la interpretación del dirigente de extrema derecha las cúpulas castrenses deberán arreglar cuentas con una parte creciente de las fuerzas armadas (sobre todo en rangos inferiores) que se identifican con los colonos. En la continuidad de la política de desmantelamiento, el Ejército deberá necesariamente medirse con fenómenos de insubordinación masiva, añadió.

Otra medida, concluyó, es la de comprender que la tarea del ejército en Cisjordania es «defender a los judíos». «Hemos tratado de imponer al Ejército la corrección de ruta necesaria», se dijo.

En tanto, un grupo de organizaciones no gubernamentales internacionales pidió a los mediadores del Cuarteto (Estados Unidos, Rusia, Europa y la ONU) que acentúen las presiones sobre Israel contra la política de colonización en los territorios palestinos y contra el derribamiento de casas palestinas consideradas ilegales.

El llamamiento, promovido por Amnistía Internacional y Human Rights Watch, denuncia «el fuerte incremento» en 2011 de las demoliciones de casas palestinas en los territorios.

También denuncia «la expansión acelerada» desde enero de los proyectos de nuevas construcciones en los asentamientos judíos y «una escalada de actos de violencia de parte de los colonos». Desde inicio de este año, las fuerzas israelíes derribaron al menos 500 casas palestinas en Cisjordania y en Jerusalén Este, el doble respecto de 2010.

Agencia ANSA

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