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Colonos vuelcan las urnas aún más a la derecha
El carismático joven Naftali Bennett, candidato por Hogar Judío, sería el tercero más votado.
En el primer caso, se trata de un sector compacto de diputados del Likud-Beitenu, la alianza encabezada por Netanyahu y su aliado y excanciller Avigdor Lieberman, encabezado por Moshe Feiglin, célebre por su elogio a Hitler en 1995 -»un genio militar incomparable»- y por combatir los acuerdos de Oslo de 1993.
La otra lista es Hogar Judío, que toma la posta del expartido Nacional-Religioso y que fue colocada en carrera por el exitoso empresario Naftali Bennett (colono como Feiglin y defensor del Gran Israel), a la que los sondeos otorgan entre 12 y 14 bancas sobre el total de 120.
A comienzos de los 90, Feiglin encabezaba furiosas protestas de colonos contra el premier laborista Yitzhak Rabin, asesinado por un israelí en 1995.
Luego comprendió que para bloquear los acuerdos de Oslo con los palestinos (que considera deben emigrar a otros países) tenía que ingresar a un partido político y ejercer influencia desde adentro.
Al frente de la corriente Liderazgo Judío hizo proselitismo convenciendo a numerosos colonos a afiliarse al Likud (partido histórico de la derecha nacionalista de Israel) y a ingresar en porcentajes crecientes en su comité central.
La larga marcha de Feiglin da ahora los frutos esperados. Las últimas elecciones primarias del Likud se revelaron una «guillotina» para los dirigentes moderados como Dan Meridor, Micky Eitan y Benny Begin (hijo del fundador Menachem), mientras pergeñaron candidatos con un doble vínculo con los colonos, como Zeev Elkin, Tzipi Hotoveli, Yariv Levin y Yuli Edelstein.
Propuesta incendiaria
Por primera vez tendrá acceso al Parlamento el propio Feiglin, que en estas semanas reivindicó el derecho de los judíos a rezar en la Explanada de las Mezquitas (en el pasado estaba el Templo de Jerusalén), evocando una propuesta incendiaria a los ojos de los árabes y no sólo de ellos, y sugirió pagar medio millón de dólares a cada familia palestina que sea empujada a mudarse al exterior.
A la derecha del Likud-Beitenu (la lista electoral que incluye al partido radical laico del inmigrante ruso Lieberman) ingresó Hogar Judío, una lista que se expresa en forma más desenvuelta, que usa al máximo la web y Facebook y que se abrió espacio en la ruidosa Tel Aviv.
El bastión de esa facción derechista es Judea-Samaria (la Cisjordania ocupada) y tiene sintonía con las enseñanzas de los rabinos extremistas y austeros como Dov Lior y Eliezer Melamed.
La performance política de los colonos, 350 mil sobre una población de ocho millones, se perfila excepcional. Pero según Moty Karpel -ideólogo muy escuchado en los asentamientos ilegales más militantes- el significado es todavía más profundo, «incluso metafísico».
Autor del manifiesto «La Revolución de los Creyentes», Karpel explicó a la radio de los colonos, Radio 7, que el éxito de Hogar Judío es visto como la «remoción de una tapa metafísica» que difundirá fuerzas espirituales (nacionalistas y religiosas) del pueblo judío hasta ahora segregadas. El partido parece destinado a formar parte de la coalición del Gobierno si, como parece, la función será confiada otra vez a Netanyahu.
Es posible prever que será un socio más cómodo para el líder de Likud-Beitenu, lo cual prenuncia una incomodidad cada vez más profunda con el aliado vital para Israel, el Estados Unidos de Barack Obama, crítico de los anuncios de la expansión de asentamientos en suelo palestino.
Agencia ANSA


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