Comenatrios políticos del fin de semana

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VAN DER KOOY, EDUARDO. Clarín. De un plumazo, desaparece la teoría del doble comando y ahora se confirma en la columna dominical que Cristina de Kirchner mantendrá el rumbo de su marido fallecido, que el plan del Gobierno es uno solo y que nunca habrían existido tensiones políticas ni diferencias de estilo en el matrimonio presidencial.

Además de la emoción y las evocaciones al ex presidente, la jefa de Estado reapareció con una definición política clave, aunque ya la venía sosteniendo en vida de Kirchner: la CGT de Hugo Moyano es el principal aliado estratégico del kirchnerismo y la inflación no es una preocupación para el Gobierno sino, en palabras del ministro de Economía, Amado Boudou, de la «clase media alta».

Ante la inminente pérdida de la CTA a manos del opositor Pablo Micheli, el oficialismo necesita a los gremios de Moyano para reducir el nivel de conflictividad en las calles y los reclamos salariales en pleno año de campaña electoral. Esa estrategia choca con la sorda interna entre Moyano y Daniel Scioli, quien controla a los intendentes del conurbano y fue el primero en realizar una demostración de fuerza, sin el aparente aval de la Casa Rosada ni tampoco del jefe de la central obrera.

Mientras tanto, Santa Fe aparece como el caso testigo de una eventual reunificación del peronismo, con Agustín Rossi, Carlos Reutemann y Jorge Obeid cada vez más en sintonía. Scioli, de acuerdo con la columna dominical, podría poner fin a las divisiones, pero la Presidente todavía está tres o cuatro puntos por encima en intención de voto.



MORALES SOLÁ, JOAQUÍN. La Nación. La calma es sólo aparente entre la oposición y el oficialismo que buscan cambios tras la muerte de Kirchner, analiza el cronista.

Julio Cobos está visiblemente conmovido por la campaña kirchnerista que lo tuvo como inexplicable centro de amargos eslóganes y Daniel Scioli, la figura más expectante del neokirchnerismo, se reunió absolutamente a solas con la Presidente y afirma el periodista que Cristina de Kirchner amagó con algunas políticas más apacibles, pero al final retomó su habitual discurso duro y agresivo, el que aprendió de su maestro muerto.

Después repara en que Cristina de Kirchner está hablando con algunas personas políticas que no revisten en la administración como el embajador en España, Carlos Bettini, que recibió la orden de no volver a Madrid para bucear en lo que supone será un nuevo grupo de confianza de la Presidente. Vale la pena consignar un ejemplo: el titular de un ente económico autónomo fue a verlo a Julio De Vido para acercarle la información que antes le llevaba a Kirchner y lo sorprendió, porque ahora la misma debe ser remitida directamente a la Presidente, relata el periodista. El mismo asegura que De Vido no está débil pero no será un superministro y de Boudou afirma que precipitó su salida con sus dichos sobre la inflación.

No agrega novedad el periodista cuando asegura que la Presidente quiere capitalizar a la juventud que concurrió al funeral de su marido en los preparativos de su reelección, pero dice que el futuro le estará pautado por la soledad ya que no es una mujer que cuente con amigas o con una agenda social propia. Insiste con que Scioli es el otro candidato presidencial que tiene el peronismo y señala que el gobernador evitó pronunciarse en ese sentido en la reunión con 90 intendentes, dato tampoco nuevo.

Del peronismo disidente asegura que Duhalde, Mario Das Neves y Solá son los únicos con vocación de dirigentes activos y que el Senado está perdido, por ahora, por la oposición.

Pasa a Cobos. Sostiene que el vice tendrá siempre rivales dentro del radicalismo y del kirchnerismo y serán impedimentos si se propusiera un proyecto de unión nacional. Por eso volvió a circular el nombre del senador Ernesto Sanz para que se decida a competir con Ricardo Alfonsín por la candidatura presidencial. Finalmente se inclina porque nada ha cambiado y que la muerte puede cambiar la vida, pero no cambia a los que viven.

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