12 de enero 2009 - 00:00

Comentarios políticos del fin de semana

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
BLANCK, JULIO. Clarín. En medio del receso de verano, los analistas políticos de todos los medios gráficos también están de vacaciones. De allí que sus suplentes se esmeren en avanzar sobre la realidad con dispares resultados. En el caso del diario Clarín, Blanck avanza sobre los efectos de la instalación de la candidatura de Carlos Reutemann para 2011, como lo hicieron también otros analistas.
Como es obvio, no cree el columnista que el lanzamiento de Reutemann alcance para sacar el horizonte a otros candidatos del propio peronismo convencidos ya de que la era del matrimonio Kirchner se termina después de esta presidencia.
Tampoco que el santafesino haya actuado como títere de los armados de Néstor Kirchner, ni que por el contrario pueda liderar una «cruzada» para terminar con el control de los santacruceños de la política argentina.
Es cierto que ninguna de las especulaciones que pueden hacerse sobre esa candidatura tienen aliento si antes el peronismo no consigue un resultado contundente en las elecciones de 2009 en Santa Fe. Sólo recuperando la provincia para el PJ, se podría seguir avanzando con ese sueño, sea quien sea que lo alimente.
De ahí que Blanck dude tanto de la interpretación kirchnerista como de la peronista disidente sobre el intento de instalación de Reutemann.
Ninguna de las dos opciones parece creíble. Más allá de los intentos de Eduardo Duhalde (alimentados también por Felipe Solá) por utilizarlo, el ex gobernador santafesino le es imprescindible a Néstor Kirchner para frenar a Hermes Binner en Santa Fe, y el ex presidente se arriesga con eso cualquier perspectiva para 2011. Que la oposición tema a ese lanzamiento o que el propio PJ disidente ni siquiera esté convencido de cuál sería su futuro bajo un comando «reutemista», son sólo muestras de la forma que tiene el santafesino de manejar sus definiciones.

LABORDA, FERNANDO . La Nación. Se dedica el columnista a analizar el funcionamiento actual del universo kirchnerista, dando por sentado lo que muchos saben: que Néstor Kirchner cuenta cada día menos con el poder de provocar miedo en dirigentes, empresarios y gobernadores, para controlar el Gobierno de su esposa como lo hizo con el suyo propio.
Que Kirchner gobernó siempre a fuerza a inspirar temor entre sus dirigentes y manejando el poder que da la caja pública no es una novedad. Menos que ese esquema se haya comenzado a diluir, especialmente desde que las crisis, más las internas que las externas, comenzaran a jaquear la administración de su esposa.
De ahí define sin demasiada novedad al núcleo duro que hoy gobierna junto a la Presidente: Guillermo Moreno, Amado Boudou y Ricardo Echegaray, y la lógica consecuencia de la aparición de Carlos Reutemann como candidato en promesa para ventilar el panorama electoral.
Ese esquema, argumenta el columnista, es consecuencia de la necesidad del ex presidente de garantizarse las «lealtades» de gobernadores a través del manejo de caja. Se dedica entonces a repasar el rosario de declaraciones de Echegaray tras su asunción como nuevo jefe de la AFIP, incluido el nuevo rol político que, sin rubor, le asigna al organismo recaudador.
Ese equilibrio entre la idea que tenía Alberto Abad sobre la eficiencia en la recaudación y la que sostiene Santiago Montoya en la provincia de Buenos Aires con sus espectaculares procedimientos es también parte de la música que se escuchará durante la campaña electoral este año.
Pero no alcanzará para alejar los temores de una suba en el desempleo o una baja en la recaudación, producto de la crisis, que complique las necesidades de caja.
Nada demasiado nuevo, entonces. Ni siquiera la afirmación de que Reutemann, en un escenario de retirada del matrimonio del poder absoluto, pudiera garantizarles como nuevo mandatario en 2011 un paseo por los tribunales. Ése es un miedo que han tenido todos los presidentes salientes y que difícilmente el santafesino pueda controlar.

Miguez, DANIEL. Página/12. Con espíritu veraniego, traducido en poca intención de disimilar su oficialismo (en su versión optimista), el columnista elegido por Página/12 para editorializar en enero propone un muestrario de la mejor interpretación posible que puede hacerse sobre el futuro electoral de los Kirchner para este año. Comienza con una confesión desde Olivos: «Las elecciones no están ganadas, pero vamos a ganar». La arenga pertenecería al propio ex presidente, que en esta columna dictada desde la quinta vuelve a un clásico de comienzos de su gestión. Hablamos de difusión de las encuestas poco claras, que según Miguez, colocarían a Néstor Kirchner como el político con mejor imagen e intención de voto en la provincia de Buenos Aires, lo que haría que, obviamente si él quiere y acepta el sacrificio, ser el primer candidato a senador o diputado. Más allá de las cuestionadas encuestas (las que tienen nombre y apellido no le dan una imagen favorable de más del 7%, por debajo, por ejemplo, de Sergio Massa, Felipe Solá, etc.), el problema que le quedaría por resolver a Kirchner es si va a la Cámara de Senadores o a la de Diputados. Su presencia electoral, de todas maneras sigue describiendo Miguez en dictado de Olivos, garantizaría un triunfo notable en Buenos Aires y la victoria final de 2009 con un 40% o 42% de los votos en todo el país. Cabe aclarar que el porcentaje es posible, pero difícilmente pueda definirse como una victoria K, más si se tiene en cuenta que se conseguirá, entre otras cuestiones, un eventual triunfo de Carlos Reutemann en Santa Fe. Para Miguez, no hay dudas: una victoria santafesina es un logro kirchnerista.
Más adelante hay una interpretación imperdible: cómo puede interpretarse la situación electoral en Córdoba (donde los K no tienen candidato propio), como un triunfo de Olivos y un aporte a la causa.
En síntesis, una buena forma para aproximarse a cómo se quiere ver desde la quinta en estos días de reposo la complicada situación electoral del kirchnerismo.

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