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Comentarios Políticos del fin de Semana
Néstor Kirchner
Van der Kooy aleja a Cristina de Kirchner de esos pensamientos del marido. Es cierto que algunas reacciones de la Presidente en los últimos días parecen distanciarla de la iracundia de Néstor Kirchner. Luego se repite en lo obvio: que los empresarios, banqueros y sindicalistas que fueron a cenar el martes a la Casa Rosada salieron preocupados ante el discurso de una Cristina de Kirchner que, salvo por reconocer la necesidad de algunas correcciones, no pareció reconocer la magnitud del mensaje de las urnas.
La misma desorientación que muestran esos empresarios (no el sindicalismo moyanista, que sigue aferrado a la suerte de los Kirchner y, por lo tanto, en la intimidad de esos encuentros defiende hasta lo imposible) aparece hoy en el propio kirchnerismo frente a las actitudes de sus jefes. Más cuando se habla del INDEC y los continuos cambios de rumbo que se ven en los últimos días desautorizando hasta nuevos ministros como Amado Boudou. De ahí que si el camino del diálogo sólo transita por un discurso sobre reforma política, los generales que deberán defender las leyes del Gobierno en el Congreso ni siquiera podrán comenzar la batalla.
¿Qué es, si no desconfianza, recordarle al Gobierno que los gestos serán siempre vacíos hasta que no haya un INDEC creíble y un respeto mínimo a las reglas del juego del sistema capitalista?, se pregunta Morales Solá.
Es cierto que el documento que hizo pública la entidad parece decir mucho más de lo que se dijo en la cena del martes pasado en la Casa Rosada. Más cuando exige cambios que sólo pueden darse con una reforma del INDEC y la salida de allí de Guillermo Moreno, un camino que el Gobierno sigue negándose a transitar.
No es novedad, entonces, que los empresarios hablen en ese tono por los diarios cuando raramente lo hacen así frente a la Presidente. Es un clásico de la historia argentina.
Néstor Kirchner se debate en estos días por mensurar hasta dónde llegaron las traiciones que él ve en cada gobernador. Tanto como para pelear en Santa Cruz un peligroso round que puede sumir a la provincia en otra crisis, creyendo que no tendrá mayores consecuencias.
Para Verbitsky, las entidades del campo buscan asfixiar financieramente al Gobierno de Cristina de Kirchner para obligarla a una salida anticipada. Vía reducción retenciones, quieren descapitalizar su gestión y reducir los ingresos oficialistas. Pero también, según el analista, los chacareros estarían aliados con los gobernadores PJ para forzar una más amplia coparticipación de ingresos a las provincias que aumente los egresos de fondos de la caja kirchnerista.
Rozando el panfleto naif, la columna asegura que «es el Poder Ejecutivo el que se autolimita al imponerse la consulta con el Consejo -Económico y Social-», pasando por alto que la ciudadanía votó el 28 de junio reclamando un límite desde las urnas y no desde la subjetividad de la intimidad presidencial.


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