Las precipitaciones recientes cayeron principalmente sobre el Río de la Plata. Se esperan nuevas
tormentas a partir del próximo martes.
Las lluvias que cayeron esta semana sobre la Ciudad de Buenos Aires y el Río de la Plata volvieron a eludir a las principales zonas agrícolas de la región pampeana, muy afectadas por la sequía. El fenómeno de tormentas igualmente sigue ayudando a recuperar algo la humedad de los suelos, pero no revierte los daños ya sufridos en los cultivos.
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El norte de Buenos Aires y el extremo sur de Entre Ríos recibieron entre lunes y martes 25 y 50 milímetros. Las precipitaciones se suman a los fenómenos aislados que se producen desde hace 15 días. Está previsto que martes, miércoles y jueves de la próxima semana vuelva a llover sobre la zona central del país, aunque nuevamente no hay garantías de que se vea beneficiada la zona núcleo de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, según informó a este diario Eduardo Sierra, agroclimatólogo de la UBA y la Bolsa de Cereales.
Existe, sin embargo, una buena noticia para el campo en materia climática: La Niña (corriente fría del Pacífico que genera sequías) se dispersará en julio y la próxima campaña será normal, con oportunidad de trabajar con reservas de agua», auguró Sierra. De todos modos, durante los próximos cuatro meses y medio persistirán las lluvias intermitentes, que «contienen el desastre de la sequía, pero no lo revierten», según señaló el especialista.
Aun así, existen pronósticos más pesimistas que ponen el acento en un «cuidadoso manejo de las reservas de agua de los suelos» de cara a la cosecha fina 2009/10. Así lo planteó la Bolsa de Cereales en su perspectiva climática publicada ayer. En este informe se sostiene que «a partir de la segunda quincena de abril, las precipitaciones reducirán su intensidad en toda el área agrícola nacional, dando lugar a una segunda parte del otoño y un invierno secos, con temperaturas superiores a lo normal en promedio».
Proyecciones
El trabajo de la Bolsa de Cereales aporta, además, una serie de proyecciones respecto de la campaña 2009/10:
Cosecha fina: aprovechar la reactivación temporal de las lluvias, que se espera durante febrero, marzo y la primera quincena de abril, para almacenar agua en los suelos. Es probable que las precipitaciones se corten a comienzos de otoño, no aportando humedad desde ese momento hasta mediados de primavera, momento en que los lotes entrarán en su etapa de formación del rendimiento, con riesgo de que se produzcan heladas tardías.
Cultivos estivales de implantación temprana: para su implantación y arranque, el girasol y el maíz dependerán de las reservas de humedad dejadas por las lluvias de fines de verano y comienzos de otoño. Las implantaciones tempranas corren riesgo de heladas tardías.
Cultivos estivales de implantación tardía: los maíces y la mayor parte de la soja se beneficiarán con el retorno de las lluvias a mediados de primavera.
Ganadería: lluvias previstas entre febrero y mediados de abril repondrán temporalmente la cadena forrajera, pero debe preverse que, a partir de mediados de otoño en adelante, la reducción de las precipitaciones y las heladas volverán a cortarla.
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