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Comer en hospital de Venezuela, un riesgo para la salud
"Ni la basura recogen", lanza otra trabajadora del hospital, una imponente estructura de once pisos inaugurada hace seis décadas.
La Encuesta Nacional de Hospitales, difundida en marzo por el Parlamento controlado por la oposición y la ONG Médicos por la Salud, reveló que 96% de los centros no ofrece una alimentación adecuada o no suministra comida a los pacientes. El sondeo consultó 104 hospitales públicos y 33 clínicas privadas.
En la maternidad Concepción Palacios, en el oeste de Caracas, dejaron de dar leche de fórmula por falta de presupuesto. Los padres deben llevarla, pero Yereercis Olivar, quien acaba de dar a luz a su segundo hijo, no puede pagarla. Tampoco puede amamantar al bebé, de quien fue separada para no contagiarle la varicela que contrajo durante el embarazo.
Desesperada, optó por extraerse leche con una jeringa para llenar el biberón. Mientras, el niño pasó tres días "con puro suero", relata.
Escasa como muchos productos básicos, la leche para recién nacidos sólo se consigue en el mercado negro, donde una lata cuesta unos 50 millones de bolívares (15 dólares). Comprarla requiere nueve salarios mínimos.
Ahora "hay chiripas (cucarachas) en el área donde se preparan los teteros", denuncia Silvia Bolívar, enfermera con 25 años de servicio.
Por agujeros en paredes y techos se filtran aguas contaminadas y roedores, agrega.
Desde el sexto piso donde estaba aislada, Yereercis escuchaba las arengas de enfermeras que protestan desde hace casi mes y medio en reclamo de mejores salarios y condiciones de trabajo.
"Nutrición apoya el paro, exigiendo mejoras en la comida que se les da a nuestros pacientes", se lee en carteles pegados en las paredes de un pasillo.
El presidente Nicolás Maduro asegura que la crisis se agravó por sanciones de Estados Unidos que, sostiene, mantienen bloqueados cientos de millones de dólares para comprar medicinas e insumos médicos, con más de 80% de escasez según gremios.
"Es duro cuando los pacientes nos tocan la puerta para decirnos que tienen hambre, temblando, a punto de desmayarse", se lamenta Silvia.
Sin jabón para lavarlos y con la máquina esterilizadora dañada, los biberones de la maternidad huelen mal.
Una capa oscura de hongos cubre los envases plásticos donde almacenan el arroz o la pasta que sirven a las madres.
| Agencia AFP |


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