Comienza hoy el plan de seducción a Berlín

Edición Impresa

Berlín - Antonis Samarás preparó su visita a esta ciudad haciendo un gran despliegue de encanto. El primer ministro griego confesó al diario Bild que su padre había estudiado en Berlín. Y «siempre contaba que fue bautizado con agua del Spree (el río de la capital alemana)».

Suena simpático. Pero en realidad Grecia y Alemania tienen una relación tensa, sobre todo desde que el político conservador torpedeó el rumbo de reformas en Atenas como líder de la oposición. La canciller no dijo muchas lindezas sobre el inteligente político de 61 años. Pero ahora todo eso es pasado. Cuando Samarás llegue hoy a Berlín y marche mañana a visitar al presidente francés, François Hollande, está en juego nada menos que la permanencia de Grecia en la eurozona.

Interrogante

¿Conseguirá Grecia un aplazamiento para aplicar su programa de reformas? El Gobierno alemán intenta aplacar esas expectativas. Aseguran que para una decisión en ese sentido es todavía demasiado pronto y que antes hay que esperar el informe de la troika de los acreedores internacionales.

Pero la cuestión es cómo plantea el tema Samarás en Berlín y luego en el Elíseo, si resulta convincente y si realmente influirán las decisiones que se tomen. La relevancia que Berlín y París conceden a estas conversaciones la muestran además los tiempos de esta reunión de crisis, ya que Merkel se reunió ayer con Hollande en una cena de trabajo en la Cancillería alemana.

La alfombra roja seguirá desplegada hoy para el jefe de Gobierno griego, quien será recibido con honores militares en su primer viaje al exterior desde que asumió el cargo.

Hasta la fecha, el socialista Hollande aparece ante la opinión pública como el moderado en el cada vez más acalorado debate sobre nuevas ayudas millonarias a Grecia o su salida del euro (denominada por algunos «Grexit», mezcla de le las palabras Grecia y exit, «salida» en inglés). En general, la sintonía que se escucha desde París es más benevolente con Atenas que la que suena en Berlín. Lo que no sorprende es que el temor en la capital francesa ante «Grexit» sea mayor.

Los bancos franceses están mucho más implicados en la economía griega que las entidades de otros países del euro. Se verían especialmente afectados si los griegos recuperan el dracma. Además, la economía francesa apenas se puede medir con el alumno modelo que es actualmente Alemania, y tampoco lo puede hacer en el plano de las finanzas estatales.

El Gobierno alemán se muestra inflexible y quiere mantener la presión sobre Atenas. Y a pesar de todo, Merkel asegura sin resquicio de duda que una salida de Atenas de la eurozona es algo que no desea.

Promesas

Samarás no ahorra en gestos, y en las páginas del Süddeutsche, el primer ministro griego promete a los alemanes que su país va a devolver todo el dinero prestado (de más de 100.000 millones de euros). «Eso se lo garantizo personalmente», agregó. No se trata de que Grecia necesite más dinero, sino más tiempo.

Las voces críticas, sin embargo, señalan que si se precisa más tiempo, eso significa que se precisará más dinero. Atenas confía en que el objetivo del déficit del 3% se pueda cumplir en 2016 y no en 2014 como estipulan las condiciones. Eso podría costar a los acreedores al menos otros 20.000 millones de euros. Samarás se remite a la permanente recesión en su país, que ha resultado peor que lo esperado. «Nuestra economía se ha contraído un 27%. Grecia sangra. Sangra de verdad».

Los griegos saben que las posibilidades de un tercer paquete de rescate son más bien nulas. La profunda recesión, sin embargo, podría abrir una puerta, pues en los acuerdos de los acreedores con Grecia hay una cláusula en la que se señala que en caso de un empeoramiento debido a la coyuntura, los datos del déficit pueden ser sometidos a revisión y sondear si se pueden hacer compensaciones. De no ser éste el caso, se examinará una desviación. En otras palabras: si la economía se contrae mucho, se podría hablar de flexibilización.

También es posible el planteamiento de que Atenas tenga que pagar menos intereses por los créditos del paquete de ayudas o que la ayuda de emergencia la pague más tarde. Ese margen sería el que ahora se estaría estudiando, aun cuando sea con toda la oposición del Gobierno alemán. Lo que se da por descontado es que Merkel ponga en peligro la eurozona sólo para asegurarse la mayoría en el Parlamento alemán hasta las elecciones.

Agencia DPA

Dejá tu comentario