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Commodities: ¿hacia un cambio de paradigma?
La teoría ignoraba conceptualmente que no se puede comparar un producto homogéneo como el trigo con, por ejemplo, una computadora, cuya capacidad memoria y rapidez de procesamiento aumentan constantemente. Sea como fuere, el corolario de la teoría de Prebisch fue la política de industrialización a través de la sustitución de importaciones ensayada con poco éxito en casi toda América Latina en los años sesenta y setenta. Excedería en mucho el espacio del que disponemos describir todas las objeciones empíricas y conceptuales que se le pueden hacer a esta teoría.
¿A qué viene esta introducción? «Cuando los datos cambian, cambio mi opinión», decía otro famoso economista, John Maynard Keynes. Sólo los necios no cambian de opinión frente a evidencia incontrastable. Hace algunas semanas, Jeremy Grantham, legendario inversor inglés que fundó GMO, una de las empresas de administración de fondos más grande del mundo (más de u$s 100.000 millones bajo gestión) publicó un trabajo muy interesante titulado «Es hora de despertarse: los días de recursos abundantes y precios decrecientes se terminaron para siempre». Grantham llega a una conclusión opuesta a la de Prebisch. Su análisis se basa en un índice del precio de los 33 principales commodities construido por GMO desde 1900 hasta 2011. Este índice muestra una caída promedio del 1,2% anual (ajustada por inflación) desde 1900 hasta su punto más bajo en 2002 (hubo picos durante las dos guerras mundiales y en los años setenta). Es decir que los precios de los commodities cayeron prácticamente un 70% en términos reales durante los primeros 102 años que cubre la serie. En opinión de Grantham, esto no se debió a ninguna ley inexorable, sino simplemente a la interacción entre la oferta y la demanda. Sin embargo, a partir de 2002 la situación ha cambiado y se ha producido un boom en el precio promedio de los commodities que no tiene precedente histórico (¡qué hubiera sido de la Argentina si el punto de inflexión en el ciclo de los commodities hubiera ocurrido tres años antes!). Y lo que es aún más interesante, en este nuevo ciclo el precio de prácticamente todos los commodities se ha movido en tándem. Según Grantham, no se trata simplemente de una fase ascendente de un ciclo de precios tradicional, sino de un cambio de paradigma. Si los gobiernos del mundo no se ajustan a esta nueva realidad, Grantham pronostica una megacrisis.
¿Qué explica el cambio de paradigma? A esta altura ya todos sabemos qué significa el «viento de cola». Básicamente el crecimiento económico de China e India ha alterado estructuralmente la demanda de recursos naturales. Por el lado de la oferta, el mundo también enfrenta un cambio estructural. La producción de hidrocarburos ya ha alcanzado un pico con tecnologías tradicionales. La minería requiere una inversión creciente para obtener los mismos niveles de producción. Y el crecimiento de la productividad en la agricultura apenas se iguala al crecimiento población mundial, que pronto excederá los siete mil millones de personas. Como dice Grantham, no queda margen de maniobra.
A este cambio estructural en la oferta y la demanda de commodities se suma otro factor igualmente importante: una política monetaria fuertemente expansiva en las principales economías del mundo. Como explica el historiador Niall Ferguson en su libro «The Ascent of Money», la expansión del crédito y la liquidez en relación con el PBI mundial en los últimos treinta años no tiene precedentes. Es decir que los activos financieros cada vez tienen una relación más tenue con la economía real. Esta tendencia se ha acentuado en los últimos años. Según la consultora Stratfor, la oferta monetaria mundial se ha prácticamente duplicado desde 2005. En Japón, aumentó un 39%; en la eurozona, un 52%; y en China, un 250%. El «exceso» monetario de las cuatro economías más grandes del mundo asciende a la friolera de 16,7 billones de dólares. Y por lo que se puede advertir (véase la reciente conferencia de Bernanke), esta política monetaria expansiva continuará en el corto y mediano plazo, lo cual seguirá teniendo un fuerte impacto sobre los precios de los commodities.
El principal nubarrón (o quizás oportunidad de compra) que enfrentan los precios de los commodities es una corrección en China, que parece inevitable en los próximos dos o tres años. Pero en mi opinión, esta corrección no afectará la tendencia de crecimiento económico a largo plazo en ese país. Recordemos que en 1890, la Argentina sufrió una profunda crisis financiera que puso en jaque a la City londinense, pero a partir de entonces y hasta la Primera Guerra Mundial el país retomó la senda de crecimiento sostenido.
Mientras tanto, lo que estamos viendo es un reajuste del precio relativo entre «papelitos pintados» (dólar, euro, etc.) y activos reales (commodities, tierra, etc.). Y mientras que China siga creciendo y los bancos centrales sigan expandiendo la oferta monetaria, es de esperar que la tendencia ascendente de estos últimos se mantenga.


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