2 de abril 2009 - 00:00

Cómo Alfonsín le ponía los ministros a Duhalde

José Ignacio de Mendiguren (textiles) y Luis Betnaza (Techint), dos de los vicepresidentes de la Unión Industrial Argentina, llegan al Congreso para despedir los restos del ex presidente Raúl Alfonsín.
José Ignacio de Mendiguren (textiles) y Luis Betnaza (Techint), dos de los vicepresidentes de la Unión Industrial Argentina, llegan al Congreso para despedir los restos del ex presidente Raúl Alfonsín.
«El primero que me llamó para que me sumara al Gobierno fue Raúl Alfonsín, no Eduardo Duhalde. Alfonsín me dijo: 'Mire, Vasco, tenemos que enfrentar la peor crisis de la historia argentina apenas con retazos de poder; un poco del PJ y de la UCR en Buenos Aires, lo poco que aporta el Frepaso... Va a tener que poner el hombro, como todos...» El relato de José Ignacio de Mendiguren, actual vicepresidente de la UIA y ministro de la Producción del Gobierno de Duhalde, reseña lo que eran los últimos días de 2001, tras el estallido que había terminado con el Gobierno de Fernando de la Rúa. Apesadumbrado, De Mendiguren concurrió al Congreso a despedir a su amigo acompañado de varios integrantes de la dirigencia industrial.
«Alfonsín me adelantó que Duhalde asumía al otro día, elegido por la Asamblea Legislativa, y me pidió que me sumara al Gobierno. Recién después de que le dije que sí, me llamó Duhalde para ofrecerme el cargo». El dirigente empresario, que se proclama desarrollista de Frondizi, agrega que las visitas de Alfonsín a Duhalde en Olivos, de las que él participaba, eran frecuentes. «Y siempre tratando de aportar desinteresadamente para arreglar los problemas, que entonces eran monumentales», dice De Mendiguren. Lo mismo haría Alfonsín en abril de 2002, cuando impuso a Roberto Lavagna como ministro de Economía de Duhalde.
El empresario cuenta que siguió frecuentando a Alfonsín en su departamento de la avenida Santa Fe casi todas las semanas. «¿Se acuerda cuando se declaró la emergencia nacional y el 'déficit cero', y a los jubilados les descontaban el 13% de sus ingresos? Alfonsín donó la mitad de su pensión para los jubilados, y en una de esas visitas me confió que su esposa María Lorenza lo quería matar porque no llegaban a fin de mes... Es inevitable que la gente vea que Alfonsín murió en el mismo departamento que tenía cuando era candidato, y compare...», reflexiona De Mendiguren.

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