Sabiendo el resultado definitivo de la rueda local, dan ganas de pensar en que bien se podría haber suprimido un desarrollo que llevó de ninguna parte a la nada. Como diría Bolívar, la sensación de «haber arado en el agua» y donde cada surco abierto se fue cerrando después: hasta concluir en un Merval del mismo calibre que en el cierre del martes. Apenas hacia abajo en mínimos del día que tocaron los 2.712 puntos, ambicioso llegar a máximo de 2.751 -cuando, en verdad, nada del día existía para actuar de estimulante alcista- y cierre acurrucado en el nivel de los 2.725 puntos. El porcentual tuvo la «dignidad» de agregar una décima al blanco absoluto y así finalizar con un 0,01% para permitir darle el signo positivo. Las diferencias corroboraron la paridad existente, donde 26 papeles subieron, pero otros 27 fueron en baja.
Cabe apuntar que G. Galicia -título eje del ponderado- actuó entre las mejoras alzas, con un 2,7 por ciento, permitiendo evitar un saldo adverso, como sí sucedió con el índice Bolsa -baja del 0,4 por ciento- y Burcap, retrocediendo un 0,63 por ciento. Colocando un marco a la fatal monotonía de un mercado que no pudo desnivelar ni un paso, fueron $ 44 millones de efectivo. Una suma más que decorosa y solamente utilizada -en general- en recambios posicionales, sin intenciones de correr los límites en compra o en venta. El exterior ahora «teniendo la vela» de los griegos hasta el lunes (justo aquí Carnaval, como si fuera en homenaje a los europeos) y mostrando baja fuerte en Atenas -el 5 por ciento- con el Dow caminando el negativo y San Pablo, apenas a fa-vor. Una rueda pinchada desde el inicio y el vehículo inmóvil.
La Bolsa, en «llanta».
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