En primer lugar cabe observar que la inflación se duplicó desde un promedio del 1,8% en los 5 meses previos al 3,6% en diciembre. El mayor salto se dio en el capítulo de Alimentos y bebidas (AyB) con poco menos del 6% (1,8% mensual -igual al nivel general- en los 5 meses previos). Le siguieron los capítulos de Salud y Esparcimiento, mientras que los menores aumentos se observaron en Indumentaria, Vivienda y Educación con menos del 1%. ¿Tiene esto algo de atípico tras la devaluación del 17 de diciembre?
En primer lugar, la experiencia de devaluaciones previas (cada una, por supuesto, en contextos bien diferentes) sugiere que el capítulo de Alimentos y bebidas es de los que ajusta más rápido (son productos transables), pero también se acelera la inflación en los capítulos de Transporte y Comunicaciones por el ajuste de tarifas, en Vivienda -por las mismas razones- y dependiendo de la estacionalidad también saltan los precios en Educación, Indumentaria y Esparcimiento. En Salud la regulación de precios puede demorar los ajustes, y en el caso de Equipamiento del Hogar los aumentos pueden llevar varios meses -dependiendo de la evolución de la demanda y la reposición-.
Dado el momento del año en que se verificó la devaluación (mitad de diciembre) no sorprende que los aumentos en Esparcimiento hayan sido moderados. En Educación e Indumentaria deberán esperar un par de meses (ciclo anual y estacionalidad). El "congelamiento" de tarifas hace mínimo por ahora el impacto en Transporte, y también se han demorado los ajustes en Salud (el 5% de diciembre responde a decisiones de noviembre de ajustar precios reprimidos) y en Vivienda -esperando por los ajustes tarifarios-. En suma, el traspaso a precios viene en cuotas, y parece lejos de los dos escenarios polares: el de una "explosión" de precios versus el de "los precios tenían tomada la devaluación".
A efectos de comparar con otra experiencia devaluatoria reciente, en el episodio de enero de 2014 los capítulos que acumularon mayor inflación en los primeros 3 meses fueron -en ese orden- Transporte y Comunicaciones (por ajustes tarifarios), Educación (porque incluyó el habitual ajuste de febrero/marzo), Equipamiento del Hogar y Alimentos y bebidas. Si se consideran los primeros seis meses (enero a junio) los mayores aumentos fueron -en ese orden- en Indumentaria, Vivienda, Equipamiento, Transporte y Educación. Teniendo en cuenta lo ocurrido en diciembre de 2015 se puede inferir que una parte importante del traspaso a precios está aún por venir, tanto por los rezagos habituales (aumentos en bienes durables, ajustes en Salud y Educación) como por el cronograma de ajustes tarifarios que tiende a moderar en el corto plazo el impacto de ajustes en los servicios de energía y transporte básicamente.
Queda por resaltar el fuerte aumento relativo en Alimentos y bebidas, respecto de lo ocurrido en la devaluación de 2014. Más allá de los mecanismos de control de precios la principal explicación viene por el salto en el precio de la carne vacuna. Los datos semanales muestran una aceleración de la inflación en esta componente desde la tercera semana de noviembre (casi 4% en esa semana) con un pico en la segunda semana de diciembre (10,8%, muy cerca del récord semanal del 11,9% en la primera semana de febrero de 2014). Este aumento de la carne vacuna impacta en Alimentos y Bebidas, capítulo en el que tiene peso directo e indirecto (vía sustitutos). Cabe señalar que este fuerte aumento del precio de la carne se observaba ya a nivel mayorista desde comienzos de octubre, estimulado por la apertura del mercado americano de carnes y la previsión de un comercio más libre de exportación y mejores precios (vía devaluación). Tarde o temprano se iba a trasladar al nivel minorista.
En suma, la dinámica de corto plazo de la inflación no es muy diferente a lo que podía preverse, una vez que se tienen en cuenta la decisión de mantener frenos a través de precios regulados y controlados (desde tarifas a precios de bienes y servicios privados), el momento del año en que cae la devaluación, y otras decisiones de política económica y de contexto (caída del precio del petróleo y diferencial entre precio doméstico y externo, apertura del mercado de carnes, etc.) que aumentan o limitan el traspaso (passthrough) a precios. Y en ese contexto cabe recordar que el traspaso es un fenómeno que -en casi cualquier escenario- lleva varios meses, muchos más si la transferencia es gradual. Para limitarlo habrá que actuar sobre los fundamentos -fiscales y monetarios- y los mecanismos de propagación (salarios). El comportamiento y las políticas en el mercado laboral serán cruciales para delinear el escenario de inflación.
| (*) Economista jefe de FIEL |



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