Hace dos años, Eduardo de la Serna estrenaba "La inocencia", notable seguimiento del primer año escolar de una chiquita de escuela urbana en Villa del Parque, y otra de escuela rural del departamento Jáchal, vecino a la cordillera. La obra tenía enorme ternura, buen ojo, genuina emoción y mucha tela para reflexionar a la salida del cine. Justo por entonces, Mariana Lifschitz estaba haciendo su propio registro, pero a nivel casi planetario: un niño en Caballito, otro en Roubaix y el tercero en Helsinki.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Esto es lo que ahora vemos: tres niños frente a la escuela, y tres madres jóvenes frente a la computadora, intercambiando ansiedades e inquietudes. El registro de las charlas se alterna con grabaciones caseras, visitas a establecimientos muy distintos de Constitución y de Jáuregui, reflexiones sobre la escuela pública de cada lugar (salimos perdiendo) y buenas observaciones de docentes de los tres países. "En Finlandia la profesión de maestro impone mucho respeto", dice el escandinavo. Igual que acá, sonreirá el espectador. Otra sonrisa la causa el padre que solo pide un "tremendo patio" como el de la escuela de su infancia, para potrear a gusto en los recreos.
"Primer grado en tres países" (íd., Argentina, 2018). Dir.: M. Lifschitz. Documental.
Dejá tu comentario