La situación de fondo no recibió alicientes, aunque sí para preocupar más todavía, a sabiendas de que Francia también se sube a los botes -junto con España e Italia- para morigerar el cerco que los acecha. Por lo que, en situaciones terrenales de los mercados, era otra rueda con la suerte echada de antemano. Sin embargo, irrumpió nuevamente una «mano de Dios» -que reside en Wall Street- y apenas utilizando unos saldos de balances individuales cotizantes pudieron torcer el destino. El logro de cortar una secuencia adversa pudo concretarse, mostrando el Dow Jones leve rebote cercano al 0,5 por ciento. Pero, los europeos -en medio de la inundación económica- se colgaron de la buena «mano» ofrecida: elevando también sus indicadores generales. En nuestra zona llegaron las señales, tanto como para que el Bovespa consiguiera quedar «neutro» (un éxito) y el Merval ensayando repunte similar al Dow, después de mínimo en «2.387» (el cierre del martes) máximo que pasó la frontera, hasta los «2.411». Y un final que amainó el impulso, para dejar al índice en los «2.398». Diferencias de «25» alzas, por «30» descensos (escasas especies tratadas) donde el volumen se polarizó en torno de las más líquidas, con buena parte del mercado permaneciendo inmóvil. Hubo «7» de las líderes con aumentos, pero «5» con nuevas rebajas. Los casi 54 millones de pesos de efectivo fueron el aspecto más destacable, en una rueda comprimida, dando para culminar la tercera rueda semanal en equilibrio: si bien, de contornos frágiles. Hubo una «mano de Dios» (y el gol se lo dieron por válido). La Bolsa, juguetona.
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