30 de marzo 2015 - 00:00

Con bella instalación de Schliebener se reabrió C. C. de Chile

En una reunión para invitados especiales, entre ellos, periodistas y críticos de arte, el embajador de Chile en la Argentina, Marcelo Díaz, dio a conocer un importante acontecimiento en lo que se relaciona a la amistad entre nuestros dos países y sus lazos culturales.

Se trata de la reapertura del Centro Cultural de Chile que consta de salas de exposiciones y un auditorio. Totalmente remodelado y con acceso libre y gratuito por la Plaza República de Chile, al lado de la Embajada por Tagle y Libertador, retoma sus actividades bajo el nombre del destacado artista Roberto Matta, quien en palabras de la presidenta Michelle Bachelet, impulsora de este proyecto, "habría estado feliz de saber que su nombre serviría para acoger y fomentar el intercambio cultural entre nuestros pueblos, la hermandad, la reflexión y la búsqueda de nuevos caminos para el arte y la cultura".

Para esta reapertura, la agregada cultural María José Fontecilla Waugh, hija de Carmen Waugh, una célebre marchand que tenía su galería de arte en la calle Florida cuando era un paseo obligado para el arte en la década del 70, convocó a Catalina Schliebener (1980) artista chilena residente en Argentina.

Artista visual y licenciada en Filosofía de la Universidad de Arte y Ciencias Sociales de Santiago de Chile estudia Licenciatura en Bellas Artes en la misma Universidad. Ha expuesto de manera individual y colectiva en galerías, museos y ferias de arte en Chile, Buenos Aires, San Pablo, Bogotá, Londres, Miami y Nueva York.

Para esta reapertura ha realizado una instalación-sitio específico que ha desarrollado en los dos últimos dos años en diferentes lugares con lo que parece una de las últimas tendencias: objetos e imágenes encontradas del ámbito cotidiano así como también material de descarte de obras anteriores.

El proyecto tiene el título de un cuento del escritor norteamericano Nathaniel Hawthorne (1804-1864) "Wakefield- (Twice Told Tales)". Se trata de un hombre, Wakefield, que vive con su mujer, pero un día decide marcharse y alquilar la casa de la esquina donde pasará 20 años sin dar noticias ni información de su paradero. Wakefield se convierte en observador desde la vereda de enfrente hasta su regreso en una noche lluviosa como si nada hubiera pasado. A la artista le interesó este cuento por el clima de extrañamiento del espacio cotidiano y que ya ha recreado como lo señaláramos, sin saber de antemano qué elementos utilizaría.

En este lugar , cuatro pequeños espacios, emplazó los materiales encontrados, entre ellos, banderines, animalitos de juguete, de porcelana, libros apilados en el suelo, ilustraciones, recortes de cuentos, maquetas, pequeños cuadros, botas floreadas, lámparas en el piso, pelucas, postizos, todo dispuesto de manera ordenada y prolija, a diferencia de otras instalaciones de este tipo donde la acumulación es caótica.

En este caso, produce una sensación de un nuevo orden en el que las cosas no se relacionan entre sí, quizás haya un dejo de recuerdo de la infancia que a través de los años cobra distinto significado al tratar de ubicarlas.

Sabemos que la artista ha realizado clínicas con Liliana Porter en Nueva York. Mucho del espíritu de la renombrada artista argentina se cuela en esta instalación.

Clausura el 30 de abril.

Presencias

Miña Stempelsztein
nació en Varsovia, se radicó en Buenos Aires donde adoptó la nacionalidad argentina.

Desarrolló su trabajo personal y se dedicó a la docencia en Artes Plásticas en escuelas y en la formación de maestros de esa especialidad en diversas instituciones.

Ha participado en más de 40 exposiciones colectivas e individuales pero hace algunos años que no exponía públicamente.

Lo hace ahora en Galería Thames con "Presencias que vuelven"- Cábala y Memoria", pinturas, dibujos, tinta-collage y libro de artista.

Toda su obra y su persona están marcadas por una honda raíz espiritual que se percibe en esta serie que oscila entre una abstracción que surge de un universo oculto, de esa zona misteriosa de la memoria y una combinación de esa abstracción de intenso cromatismo y la presencia de gran pregnancia visual como son las letras del alfabeto hebreo.

Nora Arrechea, autora del texto del catálogo, señala que a esta artista siempre le interesó el sentido metafórico y oculto de las imágenes, de allí la inclusión de algunas de esas letras con su gran carga acerca de la presencia divina, el principio de la creación del mundo, o la de aquel que ve en sueños la señal de algo bueno.

Esta señal de algo bueno está presente en su obra que tiene un halo místico y como consecuencia Stempelsztein se acerca a la Cábala. Según una de las definiciones , se trata de un fascinante viaje que cambia nuestra perspectiva del mundo, de la gente que nos rodea y nos revela nuestro mundo interior.

Son excelentes las tintas-collage sobre papel, su libro de artista donde se expresa con una gran libertad a través de manchas, líneas que se entrecruzan, un dejar correr su interioridad sin temática alguna.

Clausura el 30 de abril. Los miércoles , visita guiada con la artista de 17 a 20.(Thames 1776).

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