27 de mayo 2009 - 00:00

Con cortes, la CTA inquieta a Cristina con paro general

Con cortes, la CTA inquieta a Cristina con paro general
Sin tregua, a 32 días de la elección que pondrá en juego la suerte del proyecto K. Cristina de Kirchner enfrentará su primer paro general: la CTA, central sindical disidente a la CGT, encarará el más fuerte desafío a un Gobierno que, alguna vez, los tuvo de aliados.

La medida tendrá varios formatos: piquetes en los principales accesos, y en puntos neurálgicos de la Capital Federal, medidas de fuerza en escuelas, tribunales y la administración pública nacional, porteña y bonaerense, demoras en vuelos y una huelga parcial en subtes.

Apretados

Kirchner lo hizo: el vuelco, definitivo, hacia el PJ y la CGT terminó de dinamitar la frágil empatía que existía entre Hugo Yasky, jefe de la CTA, y la Casa Rosada. Yasky, un filo-K, no pudo detener la marejada de los sectores anti-Kirchner que lo arrastraron a la trinchera.

Tampoco, en ese tramo, Olivos hizo nada. Desde la jornada de protesta del 22 de abril, no hubo un solo intento oficial para ablandar a los ceteístas. «No pueden: están muy apretados de la CGT», dicen, en la calle Piedras, algunos que preferirían no entrar en guerra con los Kirchner.

Esperaban, como mínimo, algunos gestos que nunca llegaron. La personería al gremio aeronáutico UALA y la simple inscripción del gremio de subterráneos que busca escindirse de la UTA de Roberto Fernández. Carlos Tomada no soltó ningún expediente: ambos casos siguen en el limbo.

Esos dos asuntos se vinculan con lo que es, en términos políticos, el eje de la demanda de la CTA: la libertad sindical que excede, en lo formal, el pedido de reconocimiento a la central porque se enfoca, sobre todo, a suprimir la existencia de un solo sindicato por actividad.

El fallo de la Corte del año pasado abrió una puerta, pero hasta ahora, el Gobierno no avanzó más. Detalle: este año, en la OIT, con la presencia de Cristina de Kirchner, no habrá referencia alguna a la situación de libertad sindical ni mención al recurrente caso de la CTA.

Aliento

Todo, en ese clima, alienta la cruzada belicosa contra los Kirchner. Sobre todo con el trasfondo electoral y la amplia mayoría de la CTA plegada al espacio que lleva a Martín Sabbatella como candidato a diputado y a una dirigente de ATE, Graciela Iturraspe, en el segundo escalón.

La crítica, persistente, refiere a que el doble Gobierno de los Kirchner no atacó lo esencial: la distribución de la riqueza, un asunto central en la agenda de la CTA que, entre otros puntos, pide que se instaure un modelo de «asignación» universal a la niñez.

De fondo, el tironeo es más sensible: Yasky quedó sin fuerza para frenar la avanzada que encabeza Víctor De Gennaro que mutó de protokirchnerista a acérrimo anti-K. En ese proceso, los últimos vestigios de kirchnerismo en la CTA se apagan o quedan aislados.

Edgardo Depetri (ATE) y Ariel Basteiro (aeronáuticos), son dirigentes ceteítas alineados con la Casa Rosada, quedaron en clara minoría. Dos años atrás, los Kirchner festejaron la proclamación de Yasky, a quien consideraban, con argumentos sólidos, más cercano que De Gennaro.

El operativo fracasó y hoy se expresará en las calles: el primer paro nacional, aunque con impacto acotado a algunos sectores -la administración pública, escuelas y tribunales, sobre todo-, pondrá al Gobierno a la defensiva. Parece sólo el comienzo.

Dejá tu comentario