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Con cortes, la CTA inquieta a Cristina con paro general

Esos dos asuntos se vinculan con lo que es, en términos políticos, el eje de la demanda de la CTA: la libertad sindical que excede, en lo formal, el pedido de reconocimiento a la central porque se enfoca, sobre todo, a suprimir la existencia de un solo sindicato por actividad.
El fallo de la Corte del año pasado abrió una puerta, pero hasta ahora, el Gobierno no avanzó más. Detalle: este año, en la OIT, con la presencia de Cristina de Kirchner, no habrá referencia alguna a la situación de libertad sindical ni mención al recurrente caso de la CTA.
Aliento
Todo, en ese clima, alienta la cruzada belicosa contra los Kirchner. Sobre todo con el trasfondo electoral y la amplia mayoría de la CTA plegada al espacio que lleva a Martín Sabbatella como candidato a diputado y a una dirigente de ATE, Graciela Iturraspe, en el segundo escalón.
La crítica, persistente, refiere a que el doble Gobierno de los Kirchner no atacó lo esencial: la distribución de la riqueza, un asunto central en la agenda de la CTA que, entre otros puntos, pide que se instaure un modelo de «asignación» universal a la niñez.
De fondo, el tironeo es más sensible: Yasky quedó sin fuerza para frenar la avanzada que encabeza Víctor De Gennaro que mutó de protokirchnerista a acérrimo anti-K. En ese proceso, los últimos vestigios de kirchnerismo en la CTA se apagan o quedan aislados.
Edgardo Depetri (ATE) y Ariel Basteiro (aeronáuticos), son dirigentes ceteítas alineados con la Casa Rosada, quedaron en clara minoría. Dos años atrás, los Kirchner festejaron la proclamación de Yasky, a quien consideraban, con argumentos sólidos, más cercano que De Gennaro.
El operativo fracasó y hoy se expresará en las calles: el primer paro nacional, aunque con impacto acotado a algunos sectores -la administración pública, escuelas y tribunales, sobre todo-, pondrá al Gobierno a la defensiva. Parece sólo el comienzo.


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