15 de junio 2012 - 00:00

Con Cristina en EE.UU., Boudou recupera episódico protagonismo

Amado Boudou encabezó el acto por la rendición de Malvinas junto al ministro de Defensa, Arturo Puricelli, y el intendente de Pilar, Humberto Zúccaro.
Amado Boudou encabezó el acto por la rendición de Malvinas junto al ministro de Defensa, Arturo Puricelli, y el intendente de Pilar, Humberto Zúccaro.
Amado Boudou intentará surfear, por unos días, los estiletazos del affaire Ciccone. Con Cristina de Kirchner ausente, el vice en ejercicio de la presidencia encabezó ayer el acto oficial por los 30 años de la rendición en Malvinas y hoy navegará el Riachuelo.

El viaje presidencial -al que contra reloj se subió a Julio De Vido, lo que animó dobles lecturas- le ofrecerá al vice, según la agenda, una tarima de alta exposición: salvo un retorno anticipado de Cristina de Kirchner, será el orador en el acto del Día de la Bandera en Rosario.

De gira continental la Presidente hizo escala en EE.UU.; luego arribará a México y más tarde Brasil por la cumbre para los 20 años del Grupo Río. Regresará al atardecer del 20 de junio por lo que cederá a su vice el protagonismo para la celebración patria.

Raleado desde hace semanas, hasta excluido de la primera línea protocolar, Boudou recupera visibilidad en esta semana sin Cristina de Kirchner. Bosquejó, en la previa, un acto puramente partidario con radicales K en Marcos Paz pero, sobre la hora, lo pateó para fin de mes.

Explotará, en cambio, la agenda oficial. Este mediodía, escoltado por jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina y el secretario de Ambiente Juan José Mussi, se lanzará a una travesía náutica por el Riachuelo a bordo de una lancha de Prefectura.

El vice y Abal Medina se entregará al diagnóstico de Mussi que les contará que el 80% de la costanera del Riachuelo fue despejado: en las orillas del río había asentamientos que fueron reemplazados por caminos o, en otros casos, por parquizaciones.

El ex intendente de Berazatequi preparó un informe sobre los 57 barcos y 110 autos que se retiraron del lecho. También que el estudio realizado desde ACUMAR detectó que de las 13 mil industrias aledañas al río -80% pymes- unas 1.400 son contaminantes.

Boudou podrá, mañana, repetir la promesa de Mussi de que en 2016, si no hay contratiempos, se interrumpirán los afluentes cloacales e industriales. Recién entonces se encarará la etapa de depuración del río. El Gobierno chino ya expresó su interés por encargarse del dragado.

Boudou fantasea con retomar a los días de calma. Por eso planeó el acto con Ricardo Curuchet, el radical K que gobierna Marcos Paz, a quien recibió días atrás. Al vice explora, en simultáneo, otras citas: podría, además, reencontrarse a solas con Daniel Scioli.

En otro tiempo, el vínculo entre ambos fue amable pero se tensó cuando el vice entrevió al gobernador como un rival para 2015 y, más tarde, cuando desde su entorno se imputó al sciolismo la autoría intelectual del Caso Ciccone.

El gobernador compartió el martes -como contó ayer este diario- un almuerzo pacificador con Gabriel Mariotto. Un juego de compensaciones: antes se vio con Hugo Moyano y con Roberto Lavanga.

A la espera de señales, el vice bonaerense observa la lluvia ácida que cae sobre José Ottavis: al diputado le soplaron parte de su equipo de asesores y le impusieron a cuatro interventores, mandatados desde la cúpula nacional.

En la Cámara baja bonaerense se leyó ese revoleo de legajos y contratos como un castigo ejemplificador contra el jefe de La Cámpora bonaerense tras el episodio de los chat (fotografiados) que cruzó con una diputada de su espacio durante la sanción de la reforma impositiva.

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