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Con intrigas, Corte a fondo por juicios más rápidos
Ricardo Lorenzetti, Eugenio Zaffaroni , Gustavo Hornos
Participaron del encuentro con Alfredo Kraut (secretario de gestión de la Corte), los jueces Gustavo Hornos (jefe de la Casación), Alejandro Slokar, Juan Carlos Gemignani, Pedro David, Luis María Cabral y Ángela Ledesma. A último momento se sumaron, a pesar de no haber sido convocados inicialmente, Ana María Figueroa y Mariano Borinsky.
Kraut los recibió en uno de los salones reservados para el más alto protocolo (lo cual no alcanzó para aliviar el disgusto de algunos de los invitados que pretendían una conversación personal con Ricardo Lorenzetti) y procedió a explicarles que para la Corte es imperioso que las propuestas tengan el foco en acelerar los juicios orales en lo penal. Asuntos incómodos en el cuarto piso de la calle Talcahuano y que aparecen en los acuerdos de los martes. "No puede ser que los jueces de un tribunal nos digan que si se hace el juicio de la tragedia ferroviaria de Once tengamos que esperar dos años para hacer uno de los juicios de AMIA", deslizan los justices.
Según les explicó el secretario, la inquietud en la Corte no pasa sólo por las demoras sino también por la gran cantidad de vacantes en los tribunales y que quedaron en evidencia luego de un relevamiento que hizo la propia Casación Penal. El efecto de este paper en la Corte fue contundente y encendió luces amarillas sobre los sistemas de subrogancias que actualmente define el Consejo de la Magistratura y que, en múltiples casos, se hallan al límite.
En ese sentido hoy llegará hasta el Palacio de Tribunales un grupo de jueces de tribunales orales, magistrados que, finalmente, logran un canal de comunicación con el máximo tribunal similar al que ya tienen los camaristas federales en su propia junta.
La Casación, por su parte, deberá definir los cinco lugares de su comisión en el plenario de hoy. Nadie quiere quedarse afuera con lo cual le tocará a Hornos mediar entre sus colegas para definir quiénes integrarán el grupo. Este juez, junto a Ledesma, Cabral y Slokar reunían anoche buena cantidad de adhesiones en el máximo tribunal para integrar el quinteto.
La Cámara de Casación viene con antecedentes espinosos, como el hecho de que la mitad de sus integrantes fueron denunciados penalmente por el diputado kirchnerista Carlos Kunkel cuando prorrogaron la subrogancia sin límites del juez Cabral quien fue designado por fuera del reglamento. Esa disputa marcó una línea divisoria entre quienes firmaron por la continuidad del titular de la Asociación de Magistrados y quienes no se sumaron o directamente optaron por ausentarse.
Para estos camaristas las emociones respecto de la intención de la Corte son encontradas: quieren integrar la comisión que les dará enorme visibilidad en el Poder Judicial pero al mismo tiempo creen que la letra chica les será inaccesible. Una especie de consejo cardenalicio, que es integrado por "príncipes" pero cuya palabra final siempre será del sumo pontífice.
Lorenzetti espera que las tres comisiones ofrezcan propuestas que se puedan materializar tanto desde dentro del Poder Judicial como en un proyecto de ley girado al Poder Legislativo. Por cierto, aparecen nuevas intrigas en el máximo tribunal: ocurre que Eugenio Zaffaroni ya ha elaborado, en una comisión que se creó mediante decreto presidencial, una reforma integral al Código Procesal Penal y que el Gobierno podría enviar al Congreso después de las elecciones.
Cristina de Kirchner le ha dado una participación considerable a dirigentes opositores en este grupo que lidera Zaffaroni y que ha logrado reunir con frecuencia semanal en la Corte a los diputados Federico Pinedo (PRO), Ricardo Gil Lavedra (UCR), la socialista María Elena Barbagelata y el penalista León Arslanian.
Pocos conocen el contenido fino de esta reforma, que se lanzó con un encuentro en Bolívar 50 y que fue liderado por la propia Presidente. En esa ocasión, donde abundaron los puntos de vista sobre casos célebres del penalismo (desde AMIA hasta homicidios en el conurbano profundo) sólo les dio una directiva: "que la reforma no toque el aborto".
Son pocos en la Corte quienes se animan a pronosticar si ambas líneas de acción en materia de Derecho Penal (Lorenzetti y Zaffaroni) compiten entre sí o son complementarias. Dilemas que, a simple vista, parecen más atados a los vaivenes de la política y a los tiempos internos de la Corte, esos que ya dan por sentado que Zaffaroni deja su vocalía en febrero.


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