19 de abril 2013 - 00:00

Con matices, la oposición se plegó a manifestación anti-K

Miles de personas se manifestaron ayer por las principales arterias de la Ciudad de Buenos Aires. Envueltas en una bandera gigante de la Argentina marcharon hacia el Obelisco, desde donde fueron hacia la Plaza de Mayo. Un importante grupo decidió desviarse luego hacia el Congreso Nacional.
Miles de personas se manifestaron ayer por las principales arterias de la Ciudad de Buenos Aires. Envueltas en una bandera gigante de la Argentina marcharon hacia el Obelisco, desde donde fueron hacia la Plaza de Mayo. Un importante grupo decidió desviarse luego hacia el Congreso Nacional.
Elegante, con vestido corto y tacos altos, Victoria Donda atravesó Diagonal Norte hacia Plaza de Mayo, junto a la plana mayor del FAP, encabezada por Hermes Binner. Al lado, una estatua viviente personificaba a la Justicia. A los lados se desplegaban Margarita Stolbizer, Roy Cortina, Gerardo Millman y, entre otros, Humberto Tumini.

Antes, durante buena parte de la tarde, la diputada se enroscó en un debate sobre compartir -desde "el progresismo" anti-K- una movilización con figuras y sectores que habitan sus antípodas: desde el macrismo y el espacio de Francisco de Narváez a Cecilia Pando, sin duda la contradicción más hiriente por tratarse Donda, de hija de desaparecidos, y Pando de defensora, sin objeciones, del terrorismo de Estado en los 70.

La figura de la dirigente encarnó, anoche, aquella contradicción que no fue, claro, la única: parte de la clase política opositora orgánica y hasta con representación ejecutiva decidió sumarse a una movilización con ropaje de "espontánea", convocada como una concentración ciudadana, sin vínculos partidarios aunque con un enemigo puntual: la Casa Rosada.

La concentración tuvo, al igual que la versión de junio de 2012 y la monumental del 8N, como foco de las demandas al Gobierno de Cristina de Kirchner con una temática que se concentró específicamente, dentro de una ristra múltiple de reclamos y consignas, contra la reforma judicial impulsada por Balcarce 50.

Para Libres del Sur, el espacio de Donda y Tumini, y en menor medida para la CC de Elisa Carrió y la UCR de Ricardo Alfonsín -ambos presentes en la movilización-, el intríngulis giró en torno a cómo compartir plataforma de demanda con añejos rivales y, sobre todo, por qué ceder el protagonismo a un grupo teóricamente de autoconvocados.

Dispersión

En las últimas semanas, dirigentes opositores como Federico Pinedo se reunieron con los convocantes a la marcha de ayer contra el Gobierno para acordar la posibilidad de que los partidos políticos puedan, como acompañantes, plegarse a la movilización. Pinedo, al igual que Manuel Garrido y Graciela Ocaña, se plegó a la concentración que tuvo, a diferencia de otras anteriores, una mayor presencia logística: tanto una bandera, inmensa, que usaron para marchar, como globos enormes, similares a los que se usan en los actos políticos.

Uno de los que aportó packaging fue Gerónimo "Momo" Venegas, que se anota para ser candidato en las legislativas de este año. No fue el único sindicalista presente: también acompañaron sectores de la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo y, con su propio esquema, se sumaron también algunos gremios del moyanismo, aunque ni el jefe camionero ni su hijo Facundo, diputado del FpV, estuvieron en la plaza ni en ninguno de los puntos de concentración.

El otro actor político que tuvo participación efectiva en los días previos -de hecho, difundió una carta convocando a la movilización y llamando a no tener miedo de protestar- fue Mauricio Macri, quien, sin embargo, no concurrió en persona. El jefe de Gobierno, según contaron desde el PRO, consideró que por tratarse de una movilización "ciudadana", convocada de manera "espontánea" y sin organización partidaria, los dirigentes no debían intervenir aunque sí, como hizo él, invitar a los vecinos porteños a que lo hagan.

De Narváez, en cambio, decidió participar y recorrió la Plaza de Mayo junto a su mujer, Agustina Ayllon. Sin dirigentes de su partido, se movió como "un vecino más". Estuvo, además, Fernando Pino Solanas, que valoró la participación y defendió el derecho de los políticos a formar parte de esa protesta.

Casi vacía, la Casa Rosada siguió impávida la marcha. Temprano, Cristina de Kirchner viajó hacia Lima y luego, antes del atardecer, la mayoría de los despachos oficiales quedaron vacíos.

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