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Con miras a las presidenciales
• En un escenario sin mayorías absolutas y con un voto más fragmentado, la negociación de pactos y coaliciones de Gobierno pasará a ser la tónica en casi todas las regiones de España, convirtiéndose en el punto de partida para un cambio de escenario y de cultura política acostumbrados al bipartidismo.
• Tras una dura crisis económica y social y el destape de numerosos casos de corrupción en el PP y el PSOE, la democracia española vivió estos comicios como un primer paso hacia una regeneración necesaria.
• El voto joven fue clave en el proceso electoral, con las encuestadoras señalando que son los partidos emergentes, Podemos y Ciudadanos, los que atrajeron el apoyo de este sector de la población.
• El hartazgo con la clase política tradicional se tradujo en la baja participación, que alcanzó el 64,72%, 2,56 puntos menos que en 2011.
• El resultado de los comicios servirá a los partidos soberanistas de catalanes para medir el apoyo que tienen en medio del proceso independentista. El presidente del Gobierno catalán, Artur Mas, presentó estas elecciones como una primera vuelta de las plebiscitarias del 27 de septiembre en Cataluña.

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