La jueza María Servini de Cubría explicó ayer detalladamente a los apoderados partidarios que el 28 de junio próximo se estrenará un nuevo mapa electoral de la Ciudad de Buenos Aires. Es el que diseñaron los legisladores porteños para dividir el distrito en 15 zonas, que agrupan barrios y reemplazan las circunscripciones electorales, para cumplir con la Constitución local que impone una descentralización administrativa. Cada comuna debe ser comandada por una junta de siete miembros, pero nunca se llamó a esa elección barrial, porque ninguno de los jefes de Gobierno que precedieron a Mauricio Macri quisieron someter su gestión a ese mandato. Tampoco el actual jefe porteño lo ha querido, a pesar de contar con números que lo favorecían para imponerse en esas comunas. Cuando anunció Macri que anticipaba la elección, explicó que no convocaba a elección de comuneros «porque no se llega». Ayer Servini refutó esas demoras. Le preguntaron por qué si están los padrones nuevos y los nuevos circuitos no se votan las juntas y fue clara: «Lo que falta es el decreto de convocatoria», dijo para referirse a que la Justicia electoral ya cumplió con todos los trámites, pero ha sido Macri quien decidió no realizar esa elección. El jefe porteño rechaza la imposición constitucional y ha promovido, sin éxito por ahora, una reforma, pero no logró los votos para llamar a esa estatuyente. Por ahora, sólo quedan el mapa y la complicación que sumó al adelantamiento de las urnas.
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