6 de noviembre 2015 - 00:00

Con PJ y sin Zannini, ensayan “shock” de campaña de Scioli

El nombre de Zannini casi inexistente, logo del PJ y un decálogo de los “peligros” que acarreará un eventual Macri presidente, son los datos de la nueva campaña que se lanzará en estas horas en la provincia de Buenos Aires, detrás del voto massista que, creen en el comando sciolista, tiene mayoritariamente una pertenencia PJ.
El nombre de Zannini casi inexistente, logo del PJ y un decálogo de los “peligros” que acarreará un eventual Macri presidente, son los datos de la nueva campaña que se lanzará en estas horas en la provincia de Buenos Aires, detrás del voto massista que, creen en el comando sciolista, tiene mayoritariamente una pertenencia PJ.
El escudo PJ, iconografía casi olvidada por el oficialismo, reaparecerá en estas horas en un shock de campaña de Daniel Scioli. El giro lo ejecutó el peronismo de Buenos Aires que comanda Fernando Espinoza, en quien el candidato presidencial delegó la logística y el montaje de la previa electoral.

El lunes, en la sede del PJ en la calle Matheu, el matancero encabezará una cumbre del partido para ordenar el envión hacia el balotaje. Es un eco de la juntada, la semana pasada, en Tucumán donde los gobernadores y caciques peronistas hicieron una especie de"putch" para meter tono y perfil PJ y, sobre todo, reducir al mínimo el componente ultra-K.

De hecho, en la afichería y los votantes que empezarán a circular en estas horas, el nombre de Carlos Zannini apenas aparece. La presencia del vice es, más allá de que el cordobés fue bajando su perfil y prácticamente dejó de hablar, el elemento que según los operadores PJ mantiene visible y vigente la idea de una "custodia" ideológica de Cristina de Kirchner sobre Scioli.

La impronta PJ apunta a seducir a los votantes de Sergio Massa que, a nivel nacional, fieron 5,3 millones mientras en la provincia de Buenos Aires sumó casi 2,2 millones. La tesis de que ese votante, sobre todo en el conurbano es peronista, alimenta las expectativas en el comando de Scioli donde arriesgan que pueden capturar 65% de los votos massistas de GBA.

Efectos

La ecuación electoral no es sencilla ni lineal. En algunos distritos del conurbano, Scioli sacó 36 puntos mientras el intendente superó los 45. Ese dato se puede mirar negativa o positivamente: que Scioli tiene mucho para crecer, colgado del cacique local, o que aunque traccionado por el intendente no pudo hacer una buena elección. La explicación a todo es, siempre, Aníbal Fernández, que casi en la totalidad de los municipios de la provincia sacó varios puntos menos que Scioli y menos, todavía, que los intendentes. En rigor, a nivel provincial, obtuvo casi 400 mil menos que el renglón presidencial.

La numerología del PJ pone como norte, en el mano a mano con Macri, lograr los niveles electorales de 2011 cuando algunos caciques lograron más de 60 puntos en sus distritos y el propio Scioli, en su reelección como gobernador, estuvo por arriba del 55%. Pero aun logrando esos números, el FpV estaría creciendo al mismo nivel que Cambiemos, que en el segmento presidencial obtuvo 30 puntos. Como, además, en el interior el FpV también tuvo altos niveles de voto, para revertir el segmento del centro -las grandes ciudades y la Pampa Húmeda- donde Macri hizo elecciones magistrales (más de 50% en Córdoba). Mirar el 2011 es el piso, porque el reparto es entre dos.

El otro punto, más clásico, pero igualmente osado es meter en la campaña oficial una crítica directa a Macri. En rigor, en los dípticos que se distribuirán casa por casa en el conurbano, además de proclamar las bondades de Scioli, prometen el 82% móvil, quitar Ganancias, una política contra el narcotráfico y reducir retenciones. Habla, además, de correcciones en materia de Justicia y seguridad.

Hay, en simultáneo, un decálogo de la "amenaza macrista" a quien, sobre fondo amarillo, acusan de que "abrirá las importaciones", "bajará salarios", "eliminirá subsidios a los servicios públicos" y "quiere ayudar a los grandes terratenientes". El punteo apocalíptico, sobre fondo amarillo, anticipa que "va a liberar el dólar" lo que hará que aumenten "la leche, el pan, el azúcar" y que, entre otras cuestiones, reprivatizará las "jubilaciones y los trenes".

"Escuché el mensaje de las urnas y voy a hacer lo que el pueblo quiere", dice, desde el papel, Scioli en busca de un shock final para revertir la tendencia y el clima de su propio espacio.

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