La Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la UE, propuso el plan con el respaldo de Alemania y otras grandes potencias, con el objetivo de lidiar con la peor crisis de refugiados que sufre el continente desde la Segunda Guerra Mundial.
No obstante, la pugna que creó entre los miembros más antiguos y los más nuevos del bloque quedó en evidencia después de que los ministros del Interior de la República Checa, Eslovaquia, Rumania y Hungría votaron en contra en un encuentro en Bruselas, mientras Finlandia se abstuvo.
La medida de urgencia supone el reparto de 120.000 refugiados sirios, iraquíes y eritreos llegados desde fines de agosto a Grecia e Italia, los dos países más expuestos al arribo de solicitantes de asilo. El mecanismo prevé que otros países podrán añadirse a la lista de los países más expuestos si enfrentan una situación de emergencia.
La distribución del total se realizará en dos etapas: primero se trasladará a 66.000 personas desde el sur europeo al resto de Estados miembro, y en una segunda fase, a las otras 54.000.
"Habríamos preferido un consenso, pero no pudimos lograrlo, y no porque no quisiéramos o no lo intentáramos", afirmó el ministro del Interior de Luxemburgo, Jean Asselborn, cuyo país ocupa la presidencia rotatoria de la UE.
El primer ministro eslovaco, Robert Fico, dijo que aprobar el sistema de cuotas causó "absurdamente" una profunda división en un asunto muy sensible. Agregó que, "mientras sea primer ministro" Eslovaquia no implementará ninguna cuota.
Por su parte, el ministro del Interior checo, Milan Chovanec, tuiteó: "Pronto nos daremos cuenta de que el emperador no lleva ropa. El sentido común perdió hoy".
La llegada este año de casi medio millón de personas que huyen de la guerra y la pobreza en Medio Oriente, Asia y África provocó disputas en la UE sobre controles fronterizos y amargas recriminaciones sobre cómo compartir la responsabilidad.
Los refugiados e inmigrantes que llegan a Grecia e Italia están cruzando el continente hacia el norte, para alcanzar países más ricos como Alemania generando disputas entre los gobiernos del centro y el este de Europa, que intentan bloquear el flujo o endosar la carga a sus vecinos.
El vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, dijo que ningún país discutió la decisión antes de la votación y que el organismo se asegurará de que se cumpla.
"Sabemos que algunos Estados miembro no estaban a favor de la propuesta, pero dijeron: 'Votemos, respetaremos el resultado de la votación'. Así que todos respetan el resultado", señaló.
El presidente francés, François Hollande, aseguró que habrá consecuencias para los que se nieguen a implementar el acuerdo.
"Las sanciones existen", dijo al canal de televisión francés BFMTV desde Londres. "No se puede pedir ayuda a Europa y negarla cuando Europa pide solidaridad", subrayó.
Los líderes de la UE celebrarán una cumbre de emergencia hoy, en la que quieren centrarse en aumentar la ayuda a los refugiados sirios en Turquía y el resto de Medio Oriente que no partieron aún hacia Europa, así como endurecer el control en las fronteras del bloque.
| Agencias Reuters, AFP, EFE, |
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