Periodista: ¿De qué manera plantea la propuesta
Emilio Sagi: Es la tercera producción de "Carmen" que hago, se estrenó el año pasado en Chile y sé que ahora hay varios teatros interesados en ella. Cuando uno es más joven las cosas se ven de una manera más complicada, con muchas ideas, uno intenta meter muchas cosas en poco tiempo. Más tarde se va limpiando todo eso, y esta producción cuenta con elementos fijos muy austeros, un vestuario austero y muy español, una escenografía muy bella y con una actuación concentrada en las ideas de los personajes y tratando de que la historia viva por lo que pasa en el escenario, no por los ornamentos.
P.: ¿Hay que esperar un planteo atemporal?
E.S.: No, la acción está planteada en los años de la posguerra española. Es un momento que coincide con esto que decía de la austeridad, y esa limpieza del ornato hasta en la época da más contraste con la historia apasionada de "Carmen".
P.: ¿Cómo concibe al personaje en esta versión?
E.S.: Tal como en la novela de Prosper Mérimée y en la propia ópera, no hay que inventar nada: Carmen es un prototipo de la auténtica libertad de la persona: tiene su propia moral, su forma de vivir la vida, siempre es coherente con su forma de ser, va hacia adelante siempre y no retrocede ni siquiera ante la muerte. Es un personaje trágico, de una gran envergadura, un personaje solar, una auténtica mujer, sonriente, positiva en su forma de vida, salvo cuando las cosas van mal y se convierte en una fiera. Es muy apasionada y también muy calculadora, como los andaluces. El resto es gente que está alrededor y combina una historia. Don José es un hombre vasco, del norte, siempre pensando en su tierra, un hombre extraño hasta para sus compañeros militares. Ella siempre pide más, y ese caos en la cabeza de Carmen es lo que lo saca de quicio y lo vuelve loco.
P.: ¿Se hará la versión original "opéra-comique", con diálogos?
E.S.: Sí, yo lo prefiero, y me alegro muchísimo cuando en un teatro aceptan esa versión y no la de los recitativos, que no son de Bizet. Pienso además que es "opéra-comique" en todos los aspectos, con algunos números emblemáticos en ese aspecto como el quinteto o el sexteto, el coro de niños, el de cigarreras, casi espectaculares más que de acción. La historia propiamente dicha empieza cuando Carmen y Don José se quedan solos después de la pelea.
P.: Se dice que la música española más famosa la han escrito autores no españoles. ¿Qué opina?
E.S.: Eso ocurre muchísimo, también se da en la zarzuela que las dos que describen mejor el mundo madrileño son de autores nacidos en otras ciudades. Lo sorprendente es que Bizet sin haber estado en España logra volcar en la partitura cantidades de ritmos absolutamente españoles, es maravilloso.
P.: Es imposible no preguntarle por la familia de la que usted viene.
E.S.: Sí, todos ellos cantaron, casi todos se dedicaron a esto. Mi abuelo (Emilio Sagi-Barba), mi tío (Luis Sagi-Vela), mi padre, aunque otros fueron deportistas, como mi tío Emilio Sagi que fue jugador del Barcelona. Y además mi abuelo y mi tío pasaron muchísimo tiempo aquí en Buenos Aires. Luis, que murió hace veinte días, antes de que yo viniera a esta ciudad por primera vez, me decía: "Nosotros allí fuimos lo máximo", y era verdad, son gente aún muy querida. Él cantó ópera como tenor aquí, aunque su carrera fue como barítono. Yo por ejemplo conocí a mi tío el día en que fue a cantar al teatro de Oviedo, donde yo nací, y me llevaron a verlo, cuando yo tenía 6 años. Todos mis compañeros de la escuela tenían tíos normales que iban a visitarlos a sus casas, en cambio yo tenía un tío al que había que ir a ver al teatro a cantar "Molinos de viento", la zarzuela de Luna. Para mí fue algo espectacular, me marcó muchísimo. En casa se hacía mucha música, mi padre contaba anécdotas de mi abuelo, todo eso estaba presente. Todas esas cosas incluyen mucho en el background que puede tener uno.
| Entrevista de Margarita Pollini |


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