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Conciliar no siempre sirve
Poniendo a prueba su promesa de gobernar más allá de las diferencias, Obama llamó a los republicanos a apoyar su vasto plan de reactivación de 819.000 millones de dólares.
El presidente demócrata les ofreció cócteles, envió invitaciones para mirar el Super Bowl desde la Casa Blanca, e incluso realizó un inusual viaje al Congreso para ablandar al campo contrario.
Pero cuando el plan económico fue presentado la semana pasada ante la Cámara de Representantes, donde los demócratas tienen mayoría, recibió... cero voto republicano.
Esta semana, el plan deberá ser examinado por el Senado y Obama continúa a la caza de votos republicanos.
Pero, ¿existen razones para pensar que los integrantes de la Cámara alta serán más compasivos con el proyecto? ¿El fracaso de esta apertura podría empañar su prestigio y hacer mella en su capital político?
Para el profesor Steven Smith, politólogo en la Universidad de Washington en St. Louis (Misuri, centro), incluso sin lograr el apoyo de los republicanos, Obama podría marcar algunos puntos con el electorado cansado de las trabas entre partidos.
«Sin dudas gana apoyo en el público con su estrategia que busca tender la mano a los republicanos, y con que el hecho de no haber recibido respuesta con votos no perjudicó la tranquilidad de su esfuerzo», señaló.
Los republicanos de la Cámara tenían serios motivos políticos para obedecer a sus líderes y votar unánimemente contra el plan de reactivación.
Reclaman no haber sido tomados en cuenta en la elaboración de este proyecto de ley que según ellos contiene gastos públicos inútiles y pocas disminuciones fiscales.
Por otra parte, si el plan de reactivación logra encaminar la economía, en caso de que voten a favor los republicanos no obtendrán ninguna victoria política.
Sin embargo, si se pronuncian en contra, pueden al menos contar con sacar alguna tajada en caso de fracaso.


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