Condenan los ataques a familiares de terroristas

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Yan Yunis - Aturdida aún por el impacto de un misil sobre su vivienda en plena madrugada, Samira Kaware buscaba a uno de sus hijos en el hospital Gaza-Europa de Yan Yunis, en el sur de la Franja.

Avanzada la noche, con el ruido de las ambulancias bramando en la ciudad y la desesperación en el rostro, se negaba a creer que siete personas que vivían en el edificio familiar habían muerto en un bombardeo israelí y que uno de ellos era su hijo.

Ella se encontraba ya en el hospital para una prueba particular, y por eso aquella noche de ramadán no estaba en la casa en la que también vivía Odeh Kaware, un miembro de las Brigadas Azedin al Kasam, brazo armado del movimiento islamista Hamás.

Tampoco debían estar el resto de miembros de la familia, ya que una persona que hablaba árabe y se identificó como miembro de las fuerzas armadas israelíes avisó de que el inmueble sería bombardeado en diez minutos.

Según la organización israelí de defensa de los derechos humanos Betselem, la llamada se produjo en torno a la 1:30 hora local y los habitantes del edificio obedecieron la orden y salieron de inmediato a la calle. Pero que al no ocurrir nada, regresaron al interior hasta que a las 2:50 sonó el disparo de aviso y diez minutos después un cazabombardero israelí lanzó un misil que derrumbó el edificio.

"Dado el sofisticado equipo de vigilancia que tiene el Ejército, los responsables del bombardeo debían saber que la gente había regresado a la casa y que había civiles", explica Betselem en un comunicado enviado a los medios.

"Un responsable militar dijo que no les dio tiempo a desviar el misil cuando vieron a los civiles, un argumento que no parece razonable", concluye. La organización recordó ayer que bombardear las viviendas familiares de los milicianos palestinos "viola el derecho internacional humanitario".

En su comunicado, Betselem subraya también que aunque el Ejército israelí alerte a los habitantes con un disparo de aviso y no se produzcan víctimas "esas viviendas no son objetivos militares legítimos".

Los ataques contra edificios durante los tres días han hecho que muchos de los gazatíes abandonen sus hogares y traten de buscar refugio en el populoso centro de la ciudad, considerada una zona más segura.

Es el caso de Ibrahim Ghaben, 40 años y padre de ocho hijos, que decidió abandonar su vivienda en la localidad de Beirt Lahia, en el norte de la Franja, y mudarse a casa de su hermano tras ver cómo los aviones atacaban granjas alrededor de su vivienda.

La amenaza no sólo procede de los bombardeos israelíes, si no de los propios milicianos. Días antes de que se iniciara la operación, el servicio de emergencias de Gaza informó de que una niña había perecido al caer sobre su casa un cohete palestino lanzado desde la Franja que no logró superar el perímetro.

Agencia EFE

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