George W. Bush junto a Norvell Coots, comandante del Walter Reed Health Care System, después de visitar a los veteranos internados en el centro médico del buque.
Washington - La administración del presidente George W. Bush admitió ayer que dejará a la de Barack Obama un déficit presupuestario considerable, aunque rehusó decir si superará el billón de dólares.
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Un portavoz de la Casa Blanca, Tony Fratto, dijo además que el Gobierno saliente no presentará un segundo plan de reactivación económica en los 29 días que le quedan, confirmando una posición ya sobreentendida. «El monto del déficit presupuestario, cualquiera sea la cifra, no estoy en condiciones de prever si será de un billón de dólares o menos que eso. (El déficit) será grande y será una cifra muy importante», dijo Fratto a los periodistas.
El portavoz era interrogado sobre declaraciones formuladas el ayer por el vicepresidente electo Joseph Biden en el sentido de que Obama y su equipo heredarán el 20 de enero un déficit de más de un billón de dólares, el mayor de la historia del país. Semejante agujero financiero es difícil de defender para una administración cuyo electorado hace del rigor presupuestario una virtud cardinal y que se proponía en 2007 hacer volver el presupuesto al equilibrio hacia 2012.
Fratto explicó el aumento del déficit por la recesión y por la caída de los ingresos del Estado por una parte, y por los gastos incurridos en enfrentar la crisis, con un plan de 700.000 millones de dólares para reactivar al sistema financiero. Fratto aseguró que «se trata de gastos a corto plazo», que en realidad constituyen inversiones a término en las instituciones financieras, y que el dinero debería ser reembolsado al contribuyente.
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