Los dirigentes de la Reserva Federal que lidera Ben Bernanke se mostraron preocupados por «eventuales repercusiones» de la crisis europea sobre la economía estadounidense. De acuerdo con las minutas de la última reunión de política monetaria del banco central estadounidense, varios gobernadores de la Fed subrayaron que «las tensiones en los mercados se intensificaron en Europa al punto de hacer necesario un programa de ayuda de la UE y del FMI a Irlanda» y que «la atención de los mercados se orientó claramente hacia los otros países europeos luego de que ésta fuera anunciada». Por otra parte, el tono más bien pesimista de las actas sugirió que aquellos que piensan que el banco central podría reducir su controvertido plan de compra de bonos, conocido en el mercado como la segunda ronda de alivio cuantitativo, podrían estarse adelantando a los acontecimientos.
A continuación, los conceptos más trascendentes que se desprenden de las minutas de diciembre:
Se temen eventuales repercusiones económicas y financieras en caso de que los problemas relacionados con los bancos y la deuda de Estados de Europa empeoraran. No obstante, las autoridades están tomando medidas para estabilizar la situación en la eurozona.
El ritmo de la reactivación económica en curso en Estados Unidos desde hace un año y medio sigue siendo insuficiente para justificar un cambio en la política monetaria extremadamente flexible de la Fed.
El banco central está contando con un impulso de corto plazo en el crecimiento debido al reciente acuerdo de recortes de impuestos realizado entre el presidente Barack Obama y los republicanos en el Congreso.
Incluso con las positivas noticias recibidas en el período entre reuniones, el resultado más probable es un alza gradual del crecimiento con un lento progreso hacia el empleo pleno. La recuperación sigue sujeta a ciertos riesgos a la baja.
El cambio en el panorama no es suficiente para garantizar cualquier ajuste del programa de compra de activos (en referencia a la política de adquirir bonos para apuntalar la recuperación).
Aunque el gasto del consumidor subió, mucho de ello está concentrado entre los estadounidenses más ricos. La inflación permanecerá bajo los niveles consistentes con el mandato de la Fed por un tiempo. La actividad económica creció a una tasa moderada, pero la tasa de desempleo permaneció elevada.
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