El viaje del equipo económico para cubrir los 2.352 kilómetros entre Buenos Aires y Brasilia con paradas en Iguazú (de ida) y Rosario (de regreso), para cerrar el acuerdo por los «Préstamos Garantizados» sirvió para que se terminara de definir a 11.000 metros de altura capítulos esenciales del futuro económico. Al lanzamiento del canje de deuda, se suman varias definiciones más. El Presupuesto 2010 mantendrá el actual nivel de retenciones a las exportaciones (incluyendo la soja). El modelo que se tendrá en cuenta para las negociaciones con el FMI, será el que en abril pasado cerró México. En el caso del Club de París, el espejo serán las negociaciones que en 2005 cerraron con Nigeria. Finalmente la economía tendrá además un buen 2010, pero no con crecimiento explosivo. El contenido de esos capítulos, fue el siguiente:
Retenciones a las exportaciones. El Gobierno está redactando las líneas finales del proyecto de Presupuesto 2010, que antes del 15 de setiembre será enviado al Congreso.
No habrá cambios en la política impositiva. Según funcionarios «cualquier reforma impositiva queda archivada en momentos de crisis, quizá hubiera sido posible en 2006, pero no ahora». En este sentido, tampoco habrá modificaciones en cuanto a los ingresos por retenciones a las exportaciones. Economía planifica un escenario con los mismos niveles para la soja (35%) y trigo y maíz (22%). En cuanto a los ingresos que se esperan por esta vía, la Secretaría de Hacienda (a cargo de Juan Carlos Pezzoa) espera una mejora en las cotizaciones internacionales, fruto del incremento de la demanda china, con un precio cercano a los u$s 500 por tonelada en Chicago. Si esto se cumpliera, aunque sea en promedio, el Gobierno recaudaría entre $ 12.000 y $ 15.000 millones más el año próximo.
Aprobación del Presupuesto. Economía, siguiendo líneas políticas dictadas desde Olivos, afirma que será aprobado antes del recambio legislativo del 10 de diciembre. Las mayorías en diputados y senadores que se observaron en estos días para la aprobación de las facultades delegadas, se mantendrá hasta octubre, cuando el proyecto tenga que ser votado. Acuerdos con gobernadores y con legisladores provinciales son los datos en los que confía el oficialismo para que el Presupuesto tenga el aval del Congreso. Desde Olivos vienen también dos frases sobre el comportamiento del Poder Legislativo de los últimos días: «Nadie quiere ser rehén del campo» y «está funcionando el teorema de Baglini, cuanto más cerca del poder, más prudencia».
Crecimiento de la Economía. El Gobierno evita pronunciarse sobre lo que puede suceder en 2009 en cuanto al alza o caída del PBI. Sin embargo, descarta que 2010 será un período de crecimiento. «Buen año, pero no explosivo», aclaran funcionarios con prudencia. Se confía en que Brasil y China acelerarán sus compras al país, y que habrá cierta estabilidad interna como para que retorne el crédito para el consumo.
Acuerdo con el FMI. Amado Boudou tiene el aval de Olivos para reunirse oficialmente la semana próxima con el director para el Hemisferio Occidental del FMI, el chileno Nicolás Eyzaguirre. Sin embargo, las negociaciones finales las concretará Cristina de Kirchner cuando participe el 25 de setiembre en la cumbre del G-20 en Pittsburgh. El modelo del acuerdo que tiene en mente el Gobierno es el que en abril de este año cerró México. Este incluyó un crédito de u$s 47.000 millones en el marco de la Línea de Crédito Flexible (LCF), creada en el contexto de la reestructuración de los mecanismos de ayuda del Fondo. Los términos de esta LCF, implica que los desembolsos del dinero no son escalonados ni están condicionados al cumplimiento de metas de política económica. Además pueden ser utilizados en cualquier momento, todo o en parte. Mencionan en el Ministerio de Economía que incluso México, al momento de acceder a estas líneas, tenía déficit fiscal, inflación más alta que la local (medida por el INDEC) y un sistema financiero con menos respaldo que el argentino.
El Gobierno confía en que en Pittsburgh, el país consiga el respaldo de estados como Brasil (impulsor ideológico de las LCF), China y la India; y que eventualmente pueda haber algún tipo de anuncio en la próxima cumbre del FMI del 5 de octubre en Estambul, Turquía. Hacia ese evento viajarán Boudou y el titular del Banco Central, Martín Redrado.
Negociaciones con el Club de París. También en este caso se quiere acelerar el diálogo lo más rápido posible, y utilizar el viaje de Cristina de Kirchner a Pittsburgh para entablar negociaciones directas con los jefes de Estado de los países acreedores. También, como en el caso del FMI, el acuerdo que se busca tiene un antecedente concreto. En este caso, es el que el Club de París firmó con Nigeria. La idea del Ministerio de Economía, es tomar estas negociaciones con el país africano como inicio, pero cerrando el acuerdo con diferencias sustanciales, imagina el Gobierno, a favor de los acreedores. En especial Economía refiere a que aquel acuerdo con Nigeria de octubre de 2005, donde el FMI sólo envió un «certificado de satisfacción», sin misiones fiscalizadoras a ese estado, e implicaba una quita del 60% de la deuda. Es algo que la Argentina no pedirá. El país propondrá además reconocer punitorios por unos u$s 1.000 millones, lo que elevaría el pasivo total a unos u$s 7.700 millones. La Argentina ofrecerá liquidar este monto en un plan de pagos. Una automotriz de origen alemán, una empresa de telecomunicaciones de capitales españoles, una constructora francesa y una compañía de electrodomésticos italiana, aseguran en Economía, recibirían créditos blandos de parte de la Unión Europea para concretar inversiones en el país con promesas de alta creación de puestos de trabajo.
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