22 de julio 2009 - 00:00

Confesiones a la UIA sobre recesión

 
  • «Esperen hasta esta tarde (por ayer), y muchas de las preguntas que me hacen tendrán respuesta». Con una sonrisa enigmática, el ministro Amado Boudou eludió definiciones sobre una veintena de temas clave que le plantearon los miembros del comité ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA), en el primer encuentro que mantuvo la central fabril con un titular del Palacio de Hacienda desde que Miguel Peirano dejó el cargo. Sin embargo, de inmediato les adelantó algunas de las disposiciones que adoptaría horas más tarde, y también les reveló que habría «medidas para la coyuntura».

  • Tras almorzar una ensalada Caesar, un fricasé de pollo con arroz pilaf y un flan de manzana con crema y salsa de naranjas, Boudou salió del Salón Petiriby de la UIA y dio su versión de la reunión que acababa de mantener con la cúpula de la entidad. «Hablamos de todos los temas: política tributaria, cadenas de valor, sector externo, política laboral, INDEC, financiamiento, y por supuesto de la creación de un Banco de Desarrollo. ¿Tipo de cambio? No; la UIA no pidió devaluación porque hay otros mecanismos para hacer competitiva la economía. La UIA coincidió: quiere un dólar proproductivo, y creo que el Banco Central -que lo administra-está haciéndolo bien».

    A su turno, Héctor Méndez, presidente de la UIA, dijo que había sido «una reunión con sentido común, tras un período complicado. El ministro reconoció la caída de la actividad, pero no se pronunció sobre el INDEC cuando le pedimos cifras más creíbles. No hablamos de Guillermo Moreno ni del tipo de cambio, pero sí de crear un Banco de Desarrollo».

    Uno de los temas centrales de la charla fue la creación de un Banco de Desarrollo, que el ministro confirmó. Sin embargo, los empresarios se quedaron con las ganas de saber cómo se fondeará esa nueva entidad financiera que estaría destinada a dar créditos a largo plazo y a tasas subsidiadas, según la pretensión de la UIA y siguiendo el modelo del brasileño Banco Nacional para o Desenvolvimento Social (BNDS). Esa entidad oficial obtiene fondos de aportes de empleadores y trabajadores.

    «Si no hay fondeo, no tendría sentido crear una nueva estructura pública», le dijo a este diario uno de los miembros de la «mesa chica» de la UIA. «Nos fuimos sin saber cuáles son los planes para conseguir fondos para el Banco de Desarrollo».

    Boudou concurrió al edificio de la UIA acompañado de su flamante viceministro, Roberto Feletti, quien a partir de ayer (y por indicación de su jefe) será el nexo directo entre Economía y los industriales.

    Podría decirse que ése fue el segundo anuncio más importante que hizo Boudou durante el almuerzo: pese a lo dicho por Méndez, el ministro eludió definiciones y se limitó a tomar nota de los reclamos que escuchaba, que se acumulan desde los días en que Felisa Miceli ocupaba ese cargo.

    Al presidente lo acompañaron Luis Betnaza (Techint), Cristiano Rattazzi (Fiat), Daniel Funes de Rioja, José Ignacio de Mendiguren, Juan Carlos Sacco (gráficos), Roberto Domenech (alimentarias), José Luis Basso (autopartes) y Guillermo Gotelli (calzado), entre otros.

    Cada uno de estos dirigentes tenía asignada la preparación de un tema a plantear. Según dijo Sacco a este diario, «la idea no era hacer planteos ni reclamos, sino aportes». Obviamente, al abogado laboralista Daniel Funes de Rioja le tocó la cuestión de la ley de accidentes de trabajo, reclamo que arrancó con Miceli. A Sacco le asignaron la cuestión Mercosur, Mendiguren habló del tipo de cambio y Méndez se reservó el que quizá sea el renglón más ríspido de la relación con el Gobierno: la nula credibilidad de las cifras del INDEC.

    Tras cuestionar lo que hace ese organismo que hasta ayer dependía de Moreno, le entregó a Boudou una carpeta con el informe de mayo del CEU (Centro de Estudios de la UIA), que fue publicado la semana pasada: allí se indica que la caída de la producción interanual fue del 12% ese mes y de casi el 50% la de la inversión en bienes de capital. Los números del INDEC hablan de descensos diez veces inferiores. A la mesa le sorprendió la reacción (o la falta de ella) del funcionario: Boudou se limitó a ojear los cuadros y las cifras, y no ensayó la menor defensa del INDEC pese a la flagrante discrepancia con los datos que recibió.

    Hubo tiempo para que Rattazzi manifestara su preocupación por una posible suba del salario mínimo que -según el empresariopodría arrastrar a una presión ascendente en las futuras paritarias. Hubo coincidencia en la mesa: la coyuntura no permitiría un aumento general.

    En la segunda ronda de café, el ministro se comprometió a mantener un contacto permanente con la UIA, que se canalizará a través de Feletti. La central fabril ya había sido sorprendida hace diez días por el cambio de actitud de Ricardo Echegaray, titular de la AFIP, que les pidió lo mismo. Todo impensable hasta el 28 de junio pasado: funcionarios «K» pidiendo diálogo y empresarios animándose a decirles en la cara que las cosas, así como están, ya no funcionan.

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