Confirmado: CFI entró en Aluar en lugar de ANSES

Edición Impresa

Aluar tiene nuevos accionistas y directores: la Corporación Financiera Internacional (CFI), el brazo del Banco Mundial para inversiones en el sector privado, tomará las acciones que no suscribió la ANSES; a pesar de esto, el Estado consiguió ayer, en la asamblea de la empresa, la designación del ex secretario de Industria Fernando Fraguío como director titular y de Juan Manuel Pichetto como director suplente. Este último es el hijo de Miguel Ángel Pichetto, jefe del bloque «K» en el Senado.

La entrada de la CFI en la fabricante de aluminio (que había sido adelantada por este diario el 16 de setiembre pasado) representa una infusión de u$s 25 millones en Aluar, a la que ingresa con un 1,5% del capital accioniario. Si bien el porcentaje es obviamente pequeño, en la empresa se leyó esta suscripción de acciones como una señal de confianza en la empresa por parte de los organismos internacionales de crédito.

Sin sobresaltos

Según trascendió, la asamblea de accionistas de ayer transcurrió sin mayores sobresaltos; los representantes de la ANSES reafirmaron su voluntad de no incrementar su exposición en ninguna empresa privada de las que heredaron participaciones accionarias tras la confiscación de las AFJP, pero reafirmaron su voluntad de designar un director titular y uno suplente.

Cabe recordar que Aluar había lanzado una emisión de nuevas acciones para financiar la ampliación de su planta en Puerto Madryn, por un monto cercano a los u$s 200 millones. En esa oportunidad la administración de fondos previsionales no ejerció su derecho de preferencia (el que tienen todos los accionistas de cualquier empresa de tomar acciones nuevas en la misma proporción del porcentaje que ya poseen), y esa fracción cercana al 10% quedó vacante.

Los accionistas de control -básicamente Javier Madanes Quintanilla y su primo Daniel Friedentahl, dueños de casi el 70% de las acciones- tomaron todo lo que podían por derecho de preferencia más un pequeño porcentaje, pero desde que se conoció que la ANSES «pasaba», se lanzaron a buscar un nuevo socio, y así fue que llegaron a la CFI.

Con la entrada de este organismo, el capital quedará básicamente con los Madanes Quintanilla-Friedentahl con algo más del 70%, la ANSES con cerca del 8,5% y la CFI con el 1,5%; el restante 20% flota en la Bolsa porteña o está en manos de inversores minoritarios (fundamentalmente de las familias fundadoras de la empresa), ninguno de los cuales conserva más del 1% de las acciones.

Continuidad

De todos modos, la restricción autoimpuesta por la ANSES es sólo para su participación accionaria: la administración seguirá invirtiendo en instrumentos de renta fija, como las Obligaciones Negociables emitidas por Aluar, de las que tomaron u$s 35 millones. Pero también queda claro que su proporción en el capital de Aluar -y en cualquier otra empresa en la que tenga acciones- se irá licuando a medida de que estas firmas hagan aumentos de capital y la ANSES no los suscriba. Esto inevitablemente derivará en la salida de los directores designados por el Estado, al no representar a accionistas con participaciones significativas.

En tanto, la designación de Fraguío como director por el Estado parece ser un premio consuelo a este ex funcionario que abandonó la Secretaría de Industria en términos no precisamente amables con la ministra Débora Giorgi. Su ocaso comenzó con el fracaso de los planes para reactivar el consumo (desde autos a pequeños electrodomésticos) que lanzó el Gobierno, en todos los casos con la presidente Cristina de Kirchner como vocera de esas iniciativas. Ese fracaso le estalló en la cara a Fraguío, a pesar de no haber sido él quien los imaginó.

En lo que hace a Aluar, sigue golpeada por la caída en el valor internacional del aluminio, de la mano del derrumbe de sus dos «clientes» principales: la industria automotriz y la construcción. La tonelada de aluminio, que llegó a tocar los u$s 3.200, hoy roza los u$s 1.900 tras desplomarse hasta los u$s 1.250. Se trata de una recuperación que, según los empresarios del sector, es demasiado lenta. Por esa razón Aluar está tomándose con gran calma la ampliación de su planta en Madryn; de ahí la suspensión de una emisión de ON por u$s 50 millones que iba a lanzarse en agosto pasado. La empresa hizo trascender que se iba a relanzar en la primera semana de octubre; pasaron ya quince días desde el comienzo del décimo mes del año, y todavía no hay señales de que esa ON vaya a ser ofrecida a los inversores.

Dejá tu comentario