Altos niveles de dioxina fueron encontrados en cerdos y vacunos
que Irlanda vende en Europa y Asia. Se trata de un compuesto
químico tóxico, utilizado en la fabricación de pesticidas, conservantes
y desinfectantes.
Tras reconocer el hallazgo de altos niveles de dioxinas (compuesto químico tóxico, vinculado con el cloro) en carne de cerdo durante el fin de semana, el gobierno de Irlanda informó que también existen valores por encima de lo permitido en carne de ternera. El resultado se conoció tras varios test en granjas de vacunos, pese a lo cual no se retirarán esos productos del mercado, según informaron ayer las autoridades en Dublín.
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El riesgo para la salud humana sigue siendo bajo, matizó el ministro de Agricultura, Brendan Smith. Aun así, los focos hallados ya fueron sacrificados y la carne producida allí ya no será enviada al mercado de consumo, garantizó el funcionario.
«Confío, basándome en la opinión de los expertos y en los consejos que hemos recibido, en que esas acciones no comprometen la salud pública», explicó Smith y agregó: «Los animales que dieron positivo serán sacados de la cadena alimentaria y los productos procedentes de esos focos no saldrán al mercado».
En tres de las 11 granjas de ternera analizadas se halló una concentración de compuestos PCB (bifenilos policlorados) por encima de los niveles permitidos. Este nivel duplica o triplica el límite legal, mientras el hallado en la carne porcina lo multiplicaba entre 80 y 200 veces.
El portavoz de la Autoridad Irlandesa de SeguridadAlimentaria (FSAI), Alan Reilly, aseguró que la carne de ternera en los supermercados puede consumirse con tranquilidad y que el caso no es comparable con el del porcino.
Las investigaciones de la policía irlandesa, el Departamento de Agricultura y la agencia de protección medioambiental concluyeron que se utilizó aceite no permitido para calentar el alimento suministrado a nueve granjas de porcino y 38 granjas de vacuno, lo que podría haber causado la contaminación, según publicó ayer el diario irlandés Examiner. La Comisión Europea informó que los agricultores afectados no podrán recibir dinero de los fondos europeos. «No existe base legal para pagar compensaciones directas con dinero europeo», dijo Michael Mann, portavoz del comisario de Agricultura de la UE.
Sin embargo, Irlanda podrá pagar indemnizaciones de hasta 9.670 dólares por granja durante un período de tres años sin violar las normativas europeas para ayudas estatales.
Las pérdidas por el escándalo se calculan en alrededor de u$s 128 millones, y 2.000 trabajadores del sector de procesamiento de carne fueron despedidos por su retirada del mercado, pero se calcula que 6.000 puestos de trabajo podrían verse afectados.
La Comisión Europea pidió también al gobierno británico información sobre sus acciones tras las informaciones de que carne contaminada fue también distribuida en nueve granjas porcinas en Irlanda del Norte.Además, ha requerido a los 12 estados miembros de la UE que importaron carne porcina y productos porcinos irlandeses que la inmovilicen para su análisis.
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