5 de mayo 2010 - 00:00

Confuso voto de Mujica

José Mujica, en la foto junto a Lula da Silva y Hugo Chávez, logró que no hubiera votación nominal del cargo de Néstor Kirchner. Evitó así la abstención que había anunciado y, de paso, mejoró sus relaciones con los Kirchner.
José Mujica, en la foto junto a Lula da Silva y Hugo Chávez, logró que no hubiera votación nominal del cargo de Néstor Kirchner. Evitó así la abstención que había anunciado y, de paso, mejoró sus relaciones con los Kirchner.
«No existen votación ni abstención. Sólo que ninguna parte se opone». Así, elípticamente y con poca claridad, el canciller uruguayo Luis Almagro explicaba el curioso voto de José Pepe Mujica de ayer, que liberó la designación de Néstor Kirchner como secretario general de la UNASUR. El ministro de Relaciones Exteriores se cansó ayer de repetir la fórmula ante todo interlocutor que se le haya presentado, sea éste periodista, funcionario o curioso en general. Como ampliación al concepto sólo dijo que igualmente el Parlamento uruguayo no aprobó aún el estatuto, con lo cual la discusión es bizantina, y habló de la necesidad de «construir consensos internos y externos».

Antes, cuando le tocó su turno de explicar la posición ante el plenario de jefes de Estado y Gobierno, Mujica había sido aún más volátil. Dijo que «acompañaba el consenso», sin explicar si se trata de una abstención o de un voto positivo a la llegada de Kirchner al cargo.

Muchos interpretaban esta posición bastante confusa de Uruguay como el fruto de una disputa interna dentro del Frente Amplio. Por un lado, Mujica recordaba que les había dado su palabra personal a los Kirchner de no impedir la llegada del ex presidente al cargo; aun sin tener la condicionalidad del levantamiento de los cortes del puente San Martín en Gualeguaychú. Por otro lado, los seguidores de Tabaré Vázquez, fundamentalmente el vicepresidente Danilo Astori y el canciller Luis Almagro, defienden mantener una postura firme contra los Kirchner, buscando presionar una decisión definitiva contra los manifestantes de Entre Ríos.

Más claros fueron los votos afirmativos de Chile, Colombia y Perú, que le exigieron a Kirchner una gestión desideologizada y que tenga metas concretas. Estos dos últimos fueron negociados en forma personal por el canciller Jorge Taiana, mientras que el apoyo de Piñera fue una promesa personal que el presidente le hizo a Cristina de Kirchner en la visita oficial a Buenos Aires que realizó en abril.

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