En ambas cámaras no esperan el tratamiento de proyectos importantes hasta después de agosto. Sin embargo, cargan agenda virtual de iniciativas.
La golosa campaña pre-PASO 2017, es decir, la apetitosa inscripción de frentes electorales -mañana- y cierre de listas del 24-6 (escenario VIP en Buenos Aires) de oficialismo y oposición, convirtió al Congreso en una caja de resonancia boba, donde las fuerzas aprovechan el zigzagueo de los legisladores ante el dilema actividad versus siesta y la posterior culpa ante críticas fuera del Parlamento.
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Quien saca provecho -siempre, y con lógica- de esta situación es la oposición, debido a que sin el usufructo del Estado -el cristinismo creó posgrado en ese sentido- utiliza las herramientas a mano para castigar al oficialismo. No obstante, Cambiemos, en su primera experiencia al frente del dilema actividad-siesta, gatilló algunos errores y juguetea con una carga virtual de la agenda parlamentaria que es aprovechada por el antimacrismo para hacer campaña.
La agenda del Congreso se infló en las últimas horas con la resucitación del Gobierno al debate sobre la reforma del sistema penal juvenil -reapareció Ministerio de Justicia de Germán Garavano- y la discusión de fondo sobre la baja de edad de imputabilidad de los menores. Parte de la oposición aprovecha y lanza dardos para exigir el tratamiento del tema, como el serpenteante líder del Frente Renovador, Sergio Massa. Sus flamantes hermanas políticas, Margarita Stolbizer (GEN) y Victoria Donda (Libres del Sur), no piensan igual: la primera calificó la intención de "populista y demagógica".
Hasta hace unos días, Garavano sumó millas sobre el escándalo Odebrecht y su vinculación argentina. A partir de allí, Cambiemos recordó el pedido de Macri de meses atrás y colocó un "stent" para revivir la circulación del proyecto de responsabilidad empresarial. El macrismo operó en distintos medios y logró reinstalar la iniciativa, pero en cuestión de horas se desinfló.
Ahora comprometieron novedades en Diputados para la próxima semana, aún sin saber qué es en concreto lo que se busca con la modificación de la legislación vigente o incluso lo que quiere el Ejecutivo. En cambio, para bloquear el 2x1 tras el fallo de la Corte Suprema convirtieron al Congreso en un Fórmula 1.
Más allá de las "buenas intenciones" de todos los bloques, Diputados presenta un difícil panorama de actividad viable debido a la tensión en el PJ e incluso en Cambiemos, con legisladores desparramados por todo el país por las internas domésticas. Pensar en una negociación de Cambiemos con Massa, con el PJ o con el kirchnerismo -o viceversa- para el quórum en comisiones o en el recinto se convertirá en una inédita muestra de buena fe. Por caso, hoy se intentaría realizar una sesión especial por el desastroso problema de transporte en Córdoba (ver Ámbito Nacional), aunque anoche el paro se desactivó.
En el Senado, la visita de Marcos Peña para el 28 de junio próximo despejó el camino de movilización concreta en el recinto, con legisladores también despilfarrados en distritos, y otros que mantienen base en sus despachos gracias a la terminal directa con los gobernadores, que a su vez les permite un acceso más permeable a Casa Rosada.
Cambiemos regaló en las últimas semanas dos situaciones insólitas a la oposición. Una, el "dietazo" que firmó el presidente de Diputados y peronista con témpera PRO, Emilio Monzó, quien desactivó en 2016 un aumento salarial en esa Cámara tras ser "corrido" por la izquierda. Hoy lo apura Massa, un no tan enemigo. La segunda, y con la anuencia de Monzó y de la líder del Senado, Gabriela Michetti, fue la presentación de un sospechado proyecto de fondo compensador para la planta permanente del Congreso negociado y aplaudido por el jefe del mayoritario gremio legislativo (APL), Norberto Di Próspero, "compañero" de Amado Boudou. Sobre este último tema, todos bloques mantienen silencio.
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