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Congreso: gripe ya es el peor enemigo del kirchnerismo
Mabel Müller
La situación no da para especulaciones: en cada caso en que el kirchnerismo debió votar temas álgidos en los últimos meses los resultados de la votación lo dejaron al límite del quórum, una situación peligrosa a la que el oficialismo no está acostumbrado.
Los ejemplos sobran y con curiosos condimentos. En la sesión del miércoles pasado se aprobó el blanqueo de capitales con 130 votos positivos contra 107 de la oposición.
Es todo lo que pudo sumar el kirchnerismo, incluyendo propios y aliados, un número que hace un año podía trepar tranquilamente a los 140 votos afirmativos. El problema en este caso, como en los últimos detectados, no es el número para aprobar la ley: con reunir la mayoría simple el blanqueo se convertía en ley.
La cuestión pasa, entonces, por otro lado: al quedar en 130 votos, el oficialismo está demostrando que puede sumar sólo uno por encima del quórum estricto para votar. Con bajar de 129 se entra en zona de peligro: si la oposición se levanta el recinto queda sin quórum y la votación se cae.
Por ese desfiladero se movió el kirchnerismo en las últimas votaciones, inclusive marcando bajas dentro de las propias leyes.
Tras aprobar el blanqueo, Diputados siguió el miércoles sesionando para aprobar el último proyecto que restaba del paquete de reforma judicial, el que modifica la reglamentación para el ingreso de personal al Poder Judicial, especialmente los cargos de jerarquía superior.
Ese proyecto era tan resistido por la Corte Suprema y los jueces como la reforma al Consejo de la Magistratura.
El miércoles se convirtió en ley, después de haber pasado en revisión por el Senado. El resultado fue: 130 votos a favor (oficialismo y sus aliados) contra 84 de la oposición.
Pero cuando ese proyecto se trató por primera vez en Diputados como cámara de origen, el resultado fue 133 positivos contra 109 opositores. Es decir, ni siquiera se mantuvo el número cuando ese tema no era, por lejos, el que más resquemores levantó dentro del propio oficialismo.
Si el blanqueo no llegó a convencer a la totalidad de la propia bancada oficialista, salvo el núcleo del kirchnerismo más duro que no cuestiona decisión alguna, la reforma al Consejo de la Magistratura para declarar la elección de consejeros junto a las listas partidarias parecía un tema "de bandera" que la bancada no iba a resistir demasiado.
Sin embargo, el 25 de abril, cuando se votó ese proyecto, hubo otro sofocón.
El kirchnerismo logró 129 votos a favor más uno del presidente. Es decir, 130 votos contra 124 de la oposición. Ese fue el primer día que se prendieron todas las luces de alarma.
El resto del paquete de reforma del Poder Judicial, la regulación de las medidas cautelares en causas en las que el Estado o sus entes descentralizados son parte; la creación de tres nuevas cámaras de casación; la difusión de las resoluciones y acordadas de la Corte de los tribunales de segunda instancia; y la publicidad de las declaraciones juradas de jueces y funcionarios públicos, también tuvo sus momentos de duda.
Las justificaciones para las ausencias del recinto siempre son varias: enfermedad, viajes. Pero lo cierto es que hay votos en contra esperados, como la de Blanca Blanco de Peralta y ausencias notorias. Por ejemplo, la bonaerense Mabel Müller no suele ser encontrada en los últimos tiempos por los lugares que frecuentaba.

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