Un combo de iniciativas perderán estado parlamentario. Diputados fija 21-11 para completar retoques tributarios. Olvidos por extinción de dominio y desafuero de Cristina de Kirchner.
Señales. Tras cajonear una polémica ley de alquileres, el diputado Daniel Lipovetzky apuró un dictamen para evitar críticas y quedó mal parado. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, quiere volver a mostrarse en esa Cámara.
El fin del período ordinario de sesiones de fin de mes y el casi seguro cierre del Congreso -es decir, no habría convocatoria a extraordinarias- activaron la clásica histeria legislativa, con combos de iniciativas que por el nulo interés del Gobierno y la oposición pierden estado parlamentario y entrar en siestas indefinidas. Lo único seguro es que el Senado sancionará pasado mañana el paquete presupuestario-impositivo y que Diputados complementará el miércoles 21 con retoques tributarios.
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Un ejemplo claro de las tropelías de los legisladores es el proyecto de extinción de dominio, que busca recuperar bienes de la corrupción. La iniciativa fue votada en Diputados en 2016, el Senado la demoró casi dos años y la modificó meses atrás y ahora la Cámara baja se resiste a tratarla. El texto original contiene disparatadas incorporaciones del siempre serpenteante líder del Frente Renovador, Sergio Massa, mientras que los cambios que aplicó la Cámara alta vía el PJ no agradan al oficialismo. Es decir, en unos días se caerá el texto y la discusión deberá arrancar desde cero en 2019.
Si bien la extinción de dominio representa un tema delicado para muchos diputados y senadores, también aparecen leyes a las apuradas que dejan en peor posición al Congreso, si de trabajo se trata. Por caso, la polémica iniciativa de alquileres estuvo dormida en Diputados y el propio Mauricio Macri reflotó el tema semanas atrás, camino que retomó el angelicista Daniel Lipovetzky. Con esa jugada, el Gobierno dejó en una mala posición al propio oficialismo, que tras casi dos años de demora avanzó en menos de dos horas con cambios al proyecto, que tiene pocas chances de llegar al recinto. En caso de hacerlo, y por las modificaciones incorporadas, deberá volver en segunda revisión al Senado. Otro riesgo de pérdida de estado parlamentario.
El oficialismo también quiere en Diputados apurar un proyecto de juicios por jurados para delitos con condenas superiores a ocho años. El miércoles pasado, la oposición -peronismo y kirchnerismo, en especial- dejaron sin quórum la reunión de las comisiones de Legislación Penal, Justicia y Presupuesto. También queda pendiente allí una exposición del ahora silencioso jefe de Gabinete, Marcos Peña, a quien le pidieron que no se mostrara por el Congreso para evitar tensiones con la oposición en medio del debate económico.
Por su parte, el Senado sólo reza para atravesar las próximas 72 horas en paz: el miércoles sesionará desde las 14 para sancionar el pack presupuestario-impositivo. El convite, casi con seguridad, finalizará a la madrugada del jueves. Sin embargo, Cambiemos y el PJ empujaron la semana pasada, en una situación muy irregular, un dictamen sobre el financiamiento de campañas políticas, con el aval de aportes de empresas.
El despacho de mayoría plantea, entre otras cuestiones, que los aportes deberán ser "efectuados únicamente mediante transferencia bancaria, cheque, tarjeta de crédito o débito, o plataformas y aplicativos digitales siempre que éstos permitan la identificación fehaciente del donante y la trazabilidad del aporte". Además, "las entidades bancarias o administradoras de tarjetas de crédito o débito" tendrán que "informar a la agrupación política destinataria del aporte la identidad del aportante y permitir la reversión en caso de que el mismo no sea aceptado por el destinatario, sin necesidad de expresión de causa por parte de este último". La iniciativa también cambia los tiempos de campaña, reduce la cesión de espacios publicitarios y establece penas más severas ante irregularidades.
Al Senado le quedará también algún resabio de pliegos de jueces, fiscales y militares, donde no se pueden descartar sorpresas de último momento en caso de apurar una sesión antes del fin de las sesiones ordinarias. En el camino quedaron las leyes laborales y el desafuero de Cristina de Kirchner, entre otras cuestiones.
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