Congreso: oficialismo se infla; Macri ante el desafío de bajar efecto “desprecio” al Legislativo

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Ejecutivo debe oír a espadas parlamentarias -propias y extrañas- para modificar lógica de “dos pasos hacia adelante, uno hacia atrás”, y tiene que aprovechar suma de poder obtenida ayer para negociar de manera racional con el justicialismo y los gobernadores. Se dinamitó el efecto “default político” de Cristina.

La victoria a nivel nacional de Cambiemos dejó como saldo para el Congreso un resultado cantado, con la ampliación de los bloques en Diputados y en el Senado, aunque sin quórum propio en ninguna de las cámaras. No obstante, la consumación de los comicios deja al Gobierno bajo una decisión trascendental: continuar bajo acciones del Ejecutivo sin consulta previa a las espadas parlamentarias -propias y extrañas- bajo el costo de "dos pasos hacia delante, uno hacia atrás", o bajar el efecto "desprecio" hacia el Poder Legislativo y realizar negociaciones serias y racionales con el PJ y los gobernadores para sacar la modorra que tiene pegado el país desde hace décadas.

El problema del Gobierno no es la falta de picardía para ejercer el poder -para bien o para mal- que destacan los principales "groupies" amarillos, sino el "terror latente a la negociación" con la oposición en el Congreso, como reconoció ante Ámbito Financiero un operador premium del Congreso. Esa falencia de Mauricio Macri es arrastrada desde su época de diputado nacional, donde el actual presidente tuvo poco apego a la discusión legislativa. Sin embargo, la marca Cambiemos logró al menos frenar ese debilitamiento en Diputados gracias al líder del interbloque oficialista, Mario Negri (UCR); al titular de esa cámara y peronista con témpera PRO, Emilio Monzó; y el recién casado Nicolás Massot, jefe de la bancada PRO.

Las trifulcas en el Senado fueron sobrellevadas a los ponchazos, y con lógica, debido a un bloque del FpV-PJ con quórum propio y mayoría necesaria como para bloquear cualquier iniciativa. La racionalidad provino del experimentado jefe de esa bancada y delegado premium de los gobernadores justicialistas, Miguel Pichetto. El rionegrino se enlaza de manera correcta con la terminal Monzó en Diputados -acá también ingresa el ejercicio del Ministerio del Interior-, quien a su vez exprime recursos junto a Negri para entibiar los envalentonamientos en esa cámara de la referente principal de la Coalición Cívica y miembro fundacional de Cambiemos, Elisa Carrió.

Hasta el cierre de esta edición, la lupa estuvo direccionada en los números desde el 10 de diciembre próximo. En Diputados, Cambiemos inyectaba anoche un mínimo de 20 legisladores a su interbloque y quedará a esa misma cantidad del quórum, que en esa cámara es de 129 integrantes. Pero lo interesante es un crecimiento del PJ y la caída del Frente Renovador. En cuanto a esta última fuerza, será fundamental la partida de su serpenteante líder, Sergio Massa, para blanquear de manera definitiva el entendimiento de sus legisladores con los justicialistas y los gobernadores. Ese nuevo bloque, interbloque o "conexión espiritual" tendrá más de 50 diputados, mientras que el kirchnerismo quedaba abajo del piso de 70 legisladores, y con la probabilidad de desplazamientos futuros hacia el PJ que pasaría a comandar Diego Bossio.

En el Senado se confirmaron dos cuestiones: Cristina de Kirchner perdió, esfumó el celestial "54%" de 2011 con el que fue reelecta como presidente y no podrá, junto a su séquito "para la liberación", gatillar un default político al gobierno de Cambiemos. Sólo resta ahora que la mayoría de los gobernadores PJ salgan de la guarida desde la que vieron la definición de la batalla bonaerense para empujar el quiebre entre camporistas y PJ. Esa sangría derivará en el adiós de Pichetto al quórum propio y la rápida búsqueda de adhesiones de legisladores como el cordobés Carlos Caserio (responde a Juan Schiaretti), el chubutense Alfredo Luenzo (alfil de Mario Das Neves), o incluso hasta un acercamiento con los justicialistas disidentes Adolfo Rodríguez Saá (San Luis) y Juan Carlos Romero (Salta), para evitar que el oficialismo sueñe con una primera minoría.

"Las discusiones son inevitables en cualquier lugar, pero hay que parar de ningunear al Poder Legislativo, que encima es quien le respondió al Gobierno y la llave para que el país vuelva a muchas 'normalidades'. Las épocas de delirio K terminaron, pero Casa Rosada tiene que evitar el hermoso vicio de la acumulación de poder. Para eso hace falta política, no un eslogan", reconoció un legislador top a este diario. El "hot summer" económico que planea Mauricio Macri desde el 10-D para el Congreso es la primera instancia de negociación.

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