La víctima, que no fue identificada, fue atacado en el distrito de Woolwich, en el sureste de Londres, por dos jóvenes que, según algunos reportes, intentaron decapitarlo mientras gritaban "Alá Akbar" ("Alá es grande", en árabe).
Testigos confirmaron que, una vez que llegó la policía, los supuestos atacantes se acercaron a los agentes hasta que uno de ellos abrió fuego contra ambos. El Gobierno británico informó que recibieron atención médica por las heridas que sufrieron aunque se desconoce su estado.
Poco después del crimen, la cadena británica ITV difundió un video en el que uno de ellos muestra sus manos ensangrentadas, un machete y un cuchillo mientras grita: "La única razón por la que hemos hecho esto es porque hay musulmanes muriendo cada día". "Este soldado británico es el ojo por ojo y el diente por diente. Lo siento por las mujeres que han tenido que ver esto, pero en nuestra tierra las mujeres deben ver lo mismo. Ustedes no estarán nunca más a salvo. Echen a su Gobierno, ustedes no les importan", agrega el hombre, de raza negra y con acento londinense.
El joven podría estar refiriéndose a Afganistán, donde las tropas británicas conforman las fuerzas internacionales que respaldan al Gobierno de Kabul en su lucha contra los insurgentes talibanes.
Tras sus palabras a la cámara, se ve al sospechoso conversando tranquilamente con otra persona -presumiblemente el otro atacante- mientras en la calle yace el cuerpo de la víctima. ITV explicó que el transeúnte que grabó al agresor es un hombre que iba en colectivo a una entrevista de trabajo.
La ministra de Interior británica, Theresa May, convocó la noche de ayer al Comité de Emergencia Cobra, que agrupa a los expertos de seguridad del Gobierno, el cual acordó reforzar la seguridad en la zona y en los cuarteles militares de Londres. Hoy volverá a reunirse bajo la dirección de Cameron.
"Éste es un ataque contra todas las personas en Reino Unido. Actos despreciables como éste no quedarán sin castigo", afirmó la funcionaria. "Hemos visto terrorismo antes en las calles de Londres y siempre nos hemos mantenido firmes contra él", sostuvo.
El primer ministro se encontraba en una visita de Estado en París, donde estaba reunido con el presidente francés, François Hollande, cuando ocurrió el ataque. En sus primeras declaraciones, antes de emprender el regreso a Londres, aseguró que se trató de "un acto bárbaro, un ataque espantoso" y agregó que fue "un incidente de naturaleza manifiestamente terrorista".
Cameron aseguró que Reino Unido, que sufrió los atentados en el subte londinense en julio de 2005 y frustró otro, en 2007, en una discoteca del centro de la capital, "no cederá nunca a las amenazas" y que "los terroristas no ganarán nunca".
Algunos testimonios recogidos por los medios británicos en el lugar del suceso señalaron que los atacantes les pidieron que les fotografiasen. "Parecía que querían ser famosos de una manera estúpida", dijo Joe Tallant, un ciudadano londinense a la versión web de The Guardian.
El Consejo Musulmán británico condenó el crimen. "Nada justifica esta muerte. Actos bárbaros como éste no tienen ninguna base en el islam", manifestó a través de una declaración.
Por su parte, la reina Isabel II expresó su preocupación, al tiempo que un vocero del Palacio de Buckingham afirmó que mantiene la visita a los barracones de artillería de Woolwich prevista para la próxima semana.
El alcalde de Londres, Boris Johnson, dijo a la televisión que el ataque parece un acto terrorista. "Obviamente es muy pronto para tener todos los hechos, pero parece el tipo de ataque que la ciudad ha visto antes".
Los jefes antiterroristas británicos habían advertido recientemente que individuos radicalizados, calificados de "lobos solitarios" que podrían no tener contacto directo con Al Qaeda, suponen un peligro tan grande como aquellos que planearon los atentados de 2005.
| Agencias EFE, Reuters, |
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