13 de mayo 2014 - 00:00

Conmoción cerebral

"Se me apagó la tele" es una frase que en el rugby solía utilizarse con algo de simpatía cuando un golpe en la cabeza generaba algún tipo de pérdida de conocimiento. Durante el primer siglo había que estar muy lastimado para dejar el campo de juego, ya que no estaban permitidos los cambios. Recién en la década del 70 se aprobaron oficialmente los cambios por lesión (que debía comprobar un médico) en el rugby y hacia fines de los 90 el cambio táctico permitió reemplazar a un jugador sin otra razón que la decisión táctica.

No obstante los cambios, el quedarse en el campo de juego era y sigue siendo un tema de hombría. Y ése es un grave error con riesgos importantes. Como deporte de contacto, la posibilidad de un golpe en cualquier lugar del cuerpo es una probabilidad bien latente y la cabeza es siempre una zona de alto riesgo.

"La conmoción cerebral es un tema prioritario en el rugby actual porque está demostrado que hay más conmociones que las que se diagnostican durante un partido y que terminan en el retiro de un jugador de la cancha", dice el doctor Marcelo Saco, director médico de la Unión Argentina de Rugby, sobre el tema.

Desde la década del 90, como gran legado del doctor Eduardo Poggi -exjugador y entrenador de Los Pumas y muy involucrado en los temas médicos en el rugby-, no se puede empezar un partido de rugby de juveniles y mayores en el territorio argentino si no hay un médico que firme la tarjeta del partido. Como certifica Saco, "la presencia del médico al costado de la cancha está instituida. Ahora el desafío sería que haya siempre un médico tanto en entrenamientos como en partidos, en infantiles, juveniles y mayores".

Este fin de semana hubo un caso en el hiperprofesional rugby francés en el que un jugador del Toulouse salió con una clara conmoción cerebral y con un corte en el cuero cabelludo, que sangraba profusamente. Si bien el jugador golpeado tiene hasta 15 minutos para regresar al campo de juego, mientras su lugar lo ocupa un reemplazante temporario, si no está en condiciones de retomar la acción el cambio temporario se hace efectivo. Esto no sucedió el sábado ante los ojos del mundo. Sin saber qué le decía el entrenador, parecía que lo apuraba para que regresara a la cancha cuando claramente no debería haberlo hecho.

El tema de las conmociones está en la agenda de todo el rugby mundial. Algunos datos vale la pena tener en cuenta:

• La conmoción cerebral es una lesión traumática en el cerebro resultante en una alteración de la función cerebral.

• La conmoción cerebral tiene muchos síntomas, siendo los más comunes dolor de cabeza, mareos, desórdenes de memoria o problemas de equilibrio.

• La pérdida del conocimiento después de haber sido noqueado ocurre en menos del 10% de las conmociones cerebrales.

• Todas las conmociones cerebrales son graves y pueden ocurrir sin que haya pérdida del conocimiento.

• Todos los deportistas que después de una lesión en la cabeza tengan algún síntoma deben ser retirados del partido o entrenamiento y no deben retornar a la actividad hasta que todos los síntomas hayan desaparecido. Un médico debería participar de la toma de decisión.

Hay protocolos escritos sobre cómo abordar el tema (están en la página de la UAR, www.uar.com.ar), pero es clave la responsabilidad del jugador y de quien lo entrena.

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