11 de mayo 2017 - 00:00

Conmoción en EE.UU.: el jefe del FBI echado iba a ampliar su investigación del Rusia-gate

La decisión del presidente desató una crisis que llevó a analistas a plantear interrogantes sobre el futuro político del país.

Marioneta. Decenas de personas protestaron ayer en frente a Casa Blanca contra la decisión del presidente Donald Trump de despedir al jefe del FBI, James Comey.
Marioneta. Decenas de personas protestaron ayer en frente a Casa Blanca contra la decisión del presidente Donald Trump de despedir al jefe del FBI, James Comey.
Washington - En medio de un clima de guerra política y de justificaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el escándalo por el despido del director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), James Comey, se agravó ayer al revelarse que este se disponía a ampliar sus pesquisas sobre vínculos sospechosos entre allegados del mandatario y el Gobierno de Rusia.

En concreto, se supo que Comey, el principal funcionario de seguridad del país, acababa de solicitar un notable aumento de los fondos para la investigación de la supuesta interferencia en las elecciones presidenciales de noviembre por parte de Rusia.

Según The New York Times, que fue el primero en adelantar esta información citando a tres fuentes, el destituido jefe de la policía federal pidió estos recursos adicionales durante un encuentro la pasada semana con el fiscal general adjunto, Rod J. Rosenstein. Rosenstein fue precisamente quien escribió el informe del Departamento de Justicia en el que se justifica el despido de Comey.

El Departamento de Justicia debió salir a negar "rotundamente", a través de un portavoz, esa información, lo que no hizo más que ampliar el círculo de funcionarios, como el fiscal general Jeff Sessions, y organismos implicados en un escándalo.

Trump se refirió a ese informe al anunciar el martes de manera sorpresiva el despido de Comey, algo que justificó ayer porque "no estaba haciendo un buen trabajo".

El despido de Comey desató una tormenta política dado que era el encargado de liderar la investigación sobre la presunta interferencia de Moscú en las elecciones de EE.UU. del año pasado y la relación entre funcionarios rusos y miembros de la campaña electoral de Trump. La crisis motivó infinidad de análisis en los medios sobre lo incierto que se torna el rumbo del Gobierno.

Su destitución, además, del jefe del FBI se produjo un día antes de que el Presidente recibiera al canciller ruso , Serguéi Lavrov (ver nota aparte).

En medio de ese clima espeso, los legisladores demócratas comenzaron a presionar por la designación de un fiscal especial independiente para que investigue en profundidad el llamado "Rusia-gate". El líder de la bancada republicana del Senado, Mitch McConnell, salió al cruce de esa ofensiva y advirtió que eso puede "obstaculizar" las averiguaciones que ya están en marcha.

Además, McConnell cuestionó que los demócratas estén criticando el despido de Comey cuando ellos mismos "criticaron repetidamente" al ya exjefe del FBI por haber reabierto la cuestión de los emails clasificados enviados por Hillary Clinton desde una cuenta privada, y por lo tanto vulnerable, a pocos días de los comicios del 8 de noviembre.

La senadora demócrata Dianne Feinstein, presidenta de la Comisión de Justicia de la cámara alta, reclamó en un comunicado el nombramiento de "un fiscal independiente que supervise la investigación sobre Rusia" y dijo que planea trabajar al respecto con el senador Richard Blumenthal.

Blumenthal fue ayer el blanco de las críticas de Trump, quien lo acusó en Twitter de ser "uno de los mayores fraudes militares de la historia" del país, en referencia a una vieja controversia sobre su papel del legislador en la guerra de Vietnam.

Trump buscó ayer defender su decisión tras una reunión en la Casa Blanca con Henry Kissinger. Según él, Comey "no estaba haciendo un buen trabajo. Muy simplemente, eso, no estaba haciendo un buen trabajo".

Preguntado por si el tema de Comey afectó a la reunión que mantuvo con Lavrov, repondió: "No, en absoluto".

"¡Los demócratas dijeron algunas de las peores cosas sobre James Comey, incluyendo el hecho de que debería ser despedido, pero ahora juegan a estar tristes!", dijo, asimismo en Twitter.

Según él, el funcionario depuesto "perdió la confianza de casi todo el mundo en Washington, tanto republicanos como demócratas". "¡Cuando las cosas se calmen, me lo agradecerán!", agregó Trump, que dio garantías de que Comey "será reemplazado por alguien que hará un trabajo mucho mejor, devolviendo el espíritu y el prestigio del FBI".

Agencias EFE, DPA,

Reuters, AFP y ANSA

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