11 de diciembre 2008 - 00:00

Conmociona a Gran Bretaña un suicidio asistido en la TV

Conmociona a Gran Bretaña un suicidio asistido en la TV
Londres - A través de una pajita rosa, Craig Ewert ingiere el cóctel mortal de somníferos. Luego, muerde el interruptor que 45 minutos después desconectará la respiración artificial. El hombre de 59 años no puede usar sus manos para activar el botón, porque éstas están paralizadas. Tan paralizadas, como pronto podría estarlo todo el cuerpo.
El profesor quería ahorrarse a sí mismo y a su familia la tortura de la enfermedad neuronal degenerativa incurable. Delante de la cámara, recibe asistencia para su suicidio en una clínica de la controvertida organización Dignitas. Se despide de su mujer Mary y luego tienen efecto los medicamentos. Ewert muere. La cámara sigue grabando. Anoche, el documental «Right to die» (Derecho a morir) fue emitido en la televisión británica en horario de máxima audiencia, desatando una encarnizada polémica.
En abril de 2006, el profesor de informática que residía en Inglaterra recibió el diagnóstico demoledor. Una enfermedad mortal paralizaría todo su cuerpo. En el transcurso de entre dos y cinco años moriría, le dijeron los médicos. Pero la enfermedad evolucionó más rápido de lo temido.
Por eso, el padre de dos hijos se decidió por el suicidio asistido con la organización Dignitas. El hombre permitió a un equipo de cámaras de John Zaritsky grabar sus últimas horas en la clínica de Zurich en setiembre de 2006.
«Si no lo hago ahora, me decido por sufrir, por reforzar el sufrimiento de mi familia y por morir de una manera claramente más dolorosa», dijo Ewert antes de morir.
La emisión del documental desató una fuerte polémica. Peter Saunders, director del grupo antieutanasia «Care Not Killing», dijo que «hay un apetito cada vez mayor en las audiencias británicas» lo que genera «reality shows muy bizarros».
El caso llegó ayer incluso al debate parlamentario de la Cámara de los Comunes, donde el primer ministro, Gordon Brown, afirmó que «detrás de estos temas muy difíciles hay familias e individuos en circunstancias muy complejas que deben tomar decisiones terribles». «Pero específicamente sobre el programa, creo que es muy importante que estos temas sean tocados sin sensacionalismo».
Aunque el suicidio ya no es un crimen en Inglaterra y Gales, asistir en un suicidio sí lo es, con penas máximas de hasta 14 años de prisión.
Agencias EFE, ANSA, DPA

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