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Conservadores se ensañan con el “marxista” Obama: ¿les saldrá caro exagerar?
Newt Gingrich, uno de los emblemas del ala más conservadora del Partido Republicano, parece haber convencido a sus seguidores de que Barack Obama es un «comunista». Una consigna acaso efectiva para las primarias, pero que restará en la elección de noviembre.
Algunos, más moderados, hablan del «socialista». Otros, del «comunista». Pero al pronunciar el nombre de Obama todos ven rojo, y juran ante Dios que el país no se recuperará si el presidente demócrata logra un segundo mandato.
Niels Lobo, profesor de informática de la Universidad de Florida, es uno de ellos.
Nacido en India, e instalado en Estados Unidos desde 1992, acudió el fin de semana a escuchar a Newt Gingrich a la iglesia bautista de Aloma Winter Park (en el centro de Florida) y se declara convencido por la elocuencia del expresidente de la Cámara de Representantes, que se presenta visiblemente cansado al acercarse la primaria de hoy.
«Lo importante», explica Niels, «es tener a alguien que pueda ganarle a Obama en los debates que precederán a las elecciones. Porque Obama es un marxista y es absolutamente necesario que se vaya».
¿Marxista, Obama? ¿De verdad? Niels Lobo trata de rectificar un poco su afirmación: «Tiene orígenes marxistas, lo sé, tengo la misma edad, y en origen la misma trayectoria. Lleva lentamente al país hacia el marxismo», afirma.
Lobo reprocha especialmente a Obama la reforma del sistema de salud, que obliga a todos los estadounidenses a tener un seguro, y afirma que hay que acabar con esta iniciativa del presidente.
Algunas horas antes, en otro mitin en el Centro de la Familia Cristiana, una asociación hispana de Orlando, Tina Altic, de 66 años, mantiene el mismo discurso. «Obama es un socialista. Lleva el país a la ruina».
Altic es una jubilada, miembro del ala ultraconservadora del Partido Republicano, el Tea Party, que recrimina a Obama no haber hecho lo suficiente para defender el «excepcionalismo estadounidense», y de hacer que el país sea como uno de los de Europa.
El tema está de moda en la campaña republicana, tanto por parte del conservador cristiano Rick Santorum, como de Gingrich, o de Mitt Romney, que acusa regularmente a Obama de querer convertir a Estados Unidos en un Estado benefactor a la europea.
John, que se encuentra en un mitin de Santorum y rechaza revelar su apellido, califica a Obama de «comunista», a causa de las crecientes regulaciones que, según afirma, se están imponiendo por parte del Estado federal a su empresa.
John no perdona a Obama que en su primer viaje a Europa afirmase que había otros países tan excepcionales como Estados Unidos.
Obama, explica John nostálgico, no creció en Estados Unidos, «no nos comprende».
Tanto Romney como Gingrich tratan de ganar el apoyo de las bases más conservadoras del Partido, antes de una elección en un Estado considerado clave.
Agencia AFP


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