5 de octubre 2016 - 00:00

Contagio: fiebre por gendarmes

Los anuncios de envío de fuerzas federales a Santa Fe y a Buenos Aires dispararon previsiblemente el pedido de efectivos desde otras provincias y municipios, también golpeados por el flagelo de la inseguridad y el narcotráfico.

El lote de mandatarios que en las últimas semanas elevaron el planteo a la cartera de Seguridad nacional que comanda Patricia Bullrich incluye a, entre otros, el tucumano Juan Manzur, el rionegrino Alberto Weretilneck, el mendocino Alfredo Cornejo, el cordobés Juan Schiaretti y el pampeano Carlos Verna.

A nivel municipios, en sintonía, el ramillete agrupa, por caso, a los bonaerenses Néstor Grindetti (Lanús), Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Gabriel Katopodis (San Martín), Diego Valenzuela (Tres de Febrero) y Héctor Gay (Bahía Blanca).

El pedido de fuerzas federales al Gobierno de Mauricio Macri desnuda en rigor las serias dificultades -en materia de capacitación, estrategia y financiamiento- que enfrentan las Policías provinciales para domar la escalada delictiva en sus distritos.

Por eso desde el Ministerio de Seguridad nacional se avanzó en los últimos meses en conversaciones con gobernadores en pos de hilvanar un trabajo conjunto de fuerzas de seguridad federales con las provinciales, que tiene como punta de lanza a las provincias que gobiernan el socialista santafesino Miguel Lifschitz y la macrista bonaerense María Eugenia Vidal.

En esa línea, la idea es ir "poblando" de fuerzas federales las provincias, con una Policía Federal más dedicada a delitos nacionales. Por eso el Gobierno busca implementar un proyecto para que a fines de 2019 queden listas ochos agencias regionales federales de la PFA.

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