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Contra el déficit, Brown privatiza por u$s 25.400 millones
El primer ministro británico, Gordon Brown, enfrenta crecientes presiones para poner en orden las cuentas públicas, cuyo déficit supera el 12% del PBI. Su problema es que reducir el gasto ahora complicaría su objetivo de consolidar la salida de la recesión.
«Hemos establecido una lista de activos que estamos decididos a poner en el mercado próximamente», precisó Brown ante un grupo de economistas en Londres. El Gobierno laborista británico prevé ceder una serie de activos no financieros, entre ellos, infraestructuras de transporte, que deberían reportar unos u$s 4.800 millones, según Downing Street. Entre éstos se destacan el High Speed One (la única línea ferroviaria de alta velocidad de Gran Bretaña, que une el túnel bajo el canal de la Mancha con Londres), la participación británica en el consorcio nuclear europeo URENCO (33%), la compañía de apuestas Tote y una empresa especializada en los préstamos estudiantiles, precisó el primer ministro.
El resto del programa provendrá de la venta de bienes raíces y otros activos en poder de los municipios, precisó Brown.
Estas ventas deberían permitir reducir un poco el déficit fiscal público de Gran Bretaña sin cortar demasiado el gasto público, cuando la maltrecha economía de este país no ha salido todavía de la recesión.
El déficit, que se disparó con los planes de rescate de la banca y medidas de reactivación sin precedentes adoptadas frente a la crisis, debería alcanzar este año los u$s 258.000 millones, es decir, el 12,4% del Producto Bruto Interno (PBI), según proyecciones oficiales.
Tema electoral
El ajuste de las finanzas públicas británicas debería ser uno de los principales temas de las próximas elecciones generales, previstas a más tardar en junio, y para las que los sondeos auguran que, tras doce años en la oposición, los conservadores les propinarán a los laboristas de Brown una humillante derrota.
Brown reemplazó en 2007 a Tony Blair en el liderazgo laborista y, por ende, en la jefatura del Gobierno, encumbrado por su legado como ministro de Finanzas durante una prolongada era de expansión económica. Sin embargo, esos laureles no lo salvaron de la irritación de la opinión pública una vez que se desató con toda su fuerza la crisis global.
Los conservadores, que critican desde hace meses el aumento de la deuda pública, comenzaron la semana pasada a detallar sus planes para reducirlo, incluidos algunos recortes «dolorosos» del gasto público.
El Gobierno laborista, por su parte, se comprometió el mes pasado a reducir el déficit a la mitad en los cuatro años posteriores al fin de la recesión, efectuando también recortes en el gasto público, pero afirmando que mantendría la inversión en servicios prioritarios, como la salud o la educación.
Mayor alcance
«Nuestro plan de reducción del déficit es cada vez mayor, tiene más alcance y tiene en cuenta los temas», agregó ayer Brown ante los economistas.
«La diferencia entre éste y el de los otros partidos es que la reducción del déficit puede ocurrir de una manera que no conduzca a un deterioro de los servicios públicos de primera necesidad y estar seguros de que tenemos la inversión necesaria para un crecimiento a largo plazo de la economía», dijo.
En una primera reacción al discurso de Brown, el líder tory, David Cameron, señaló que vender activos es una buena idea, pero advirtió que hay que asegurarse de «obtener un buen precio».
El ministro de Finanzas, Alistair Darling, aseguró por su parte que las ventas se llevarían a cabo sólo cuando «las condiciones sean buenas».
«No vamos a precipitarnos para vender algo si estimamos que podemos obtener un mejor precio teniendo un poco de paciencia», explicó Darling en la BBC de Escocia.
Agencias AFP, Reuters y DPA


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