14 de mayo 2015 - 00:00

Contrapunto de modelos en cita con economistas

Miguel Bein (sciolista), Agustín D’Attellis (oficialista) y Javier González Fraga (UCR) fueron los invitados del mes en el almuerzo del CICYP. Para junio se promete a Axel Kicillof.
Miguel Bein (sciolista), Agustín D’Attellis (oficialista) y Javier González Fraga (UCR) fueron los invitados del mes en el almuerzo del CICYP. Para junio se promete a Axel Kicillof.
Uno no podía hablar al 100% por ser el economista de referencia de un candidato presidencial. Otro, era el amplificador mediático del ministro Kicillof. El último, hablaba libremente. Miguel Bein, Agustín D'Attellis y Javier González Fraga animaron así un nuevo encuentro del CICYP (Consejo Interamericano de Comercio y Producción) en el que hubo previsibles cruces entre los participantes. Tras una breve introducción de Eduardo Eurnekian, presidente del CICYP, que anticipó que el mes próximo el orador será el ministro Kicillof, se habilitaron las exposiciones de los economistas.

"La agenda nueva del desarrollo y la inversión es la continuidad de la década ganada", dijo Miguel Bein en el arranque. Confesó su prudente oratoria al final del almuerzo cuando al ser requerido por más detalles sobre la economía a futuro respondió: "Yo aplico el teorema de Baglini" (en relación con la frase del legislador radical acerca de que cuánto más cerca se está del poder, más prudentes son las declaraciones). En el medio igual dejó afirmaciones como que la reducción del superávit comercial "a 750 millones de dólares con un déficit de cuenta corriente de 12.000 millones de dólares". Recomendó "borrar de un plumazo" las retenciones a las economías regionales, asfixiadas hoy por el atraso cambiario. "Son 600 millones de dólares el costo fiscal", agregó. Agustín D'Attellis repitió conceptos "kicillofeanos" contra el ajuste, la ortodoxia, la devaluación, el no pago a los fondos buitre, la culpa de todo lo malo a la situación internacional, y la necesidad de continuar con el crecimiento basado en el consumo privado como "blindaje" con contexto externo. Reconoció estar de "visitante", por la tribuna que enfrentaba, a pesar de tener algunos amigos en la mesa principal. Y la realidad fue más visitante de lo que lo será River hoy. Cada frase con defensa de lo actuado por el Gobierno generaba murmullos reprobatorios entre los asistentes. Y los cruces vinieron de la mano de Javier González Fraga, quien, libre de palabra, blanqueó el estado de la economía que recibirá el próximo Gobierno. Citó como consejo al próximo presidente un eslogan publicitario: "Nunca hay una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión". Embistió luego contra la regulación de las exportaciones, las trabas a las importaciones, el agobio tributario, las distorsiones cambiarias, y justificó con números las ventajas de lograr un acuerdo rápido con los fondos buitre. "El no acuerdo nos cuesta 20.000 millones por año; hay que ser pragmáticos". Casi al estilo de Martin Luther King, dijo: "Sueño con un arreglo rápido de la deuda". Planteó críticas a las distorsiones, que el "dólar de 2007 que recibió Cristina, ajustado por la inflación argentina y la de EE.UU., sería hoy de 12,50 pesos". Adelmo Gabbi (Bolsa de Comercio), Guillermo Francos, Cristiano Rattazzi, el secretario del Mercado del Valores Juan Nápoli (repetía que "los mercados operan con normal fluidez y sin limitaciones oficiales"), la economista Marina Dal Poggeto, Jorge Sánchez Córdova, Iván de Pineda, Tato Lanusse, Andrea Rodríguez (CAEME), Patricio Farcuh (Grupo Rhuo), Carlos de la Vega estuvieron presentes.

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