Guiño desde Ciudad allana camino a pelea por Senado en Buenos Aires. Dilema por doble cuarto oscuro en caso de sincronizar elección con la nacional.
Martín Lousteau
El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, aprovechó la hendidura estival de la primera semana de enero y se metió de lleno en la interna de Cambiemos de cara a las elecciones generales de octubre, con el guiño que le dio a la diputada nacional Elisa Carrió (Coalición Cívica) para convertirse en el as de espadas de la fuerza y así bloquear cualquier expectativa opositora.
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"Sería un orgullo que sea candidata -a diputada- en la Ciudad", disparó Rodríguez Larreta en declaraciones a Radio 10. Sin embargo, el líder porteño dejó en claro que una postulación de la miembro fundacional de Cambiemos en la Ciudad será decidida "por ella misma en conjunto con el presidente Mauricio Macri".
Por un lado, el guiño de Larreta a Carrió fomenta el bloqueo al juego de indefiniciones del actual embajador argentino en los Estados Unidos, Martín Lousteau, ante una eventual candidatura de éste en la Ciudad como rival de Cambiemos y reeditar la compulsa de 2015.
Durante esa trifulca electoral, Lousteau quedó a un paso de arrebatar el control de tierra porteña a Rodríguez Larreta, lo que hubiese significado un golpe político letal al entonces jefe de Gobierno y precandidato presidencial, Mauricio Macri, hoy jefe del Estado.
Según el actual líder porteño, la relación actual con Lousteau es "amplia, en tanto es embajador en los Estados Unidos, y también tenemos buena relación con la gente de la Coalición Cívica, con la gente de Graciela Ocaña, con otras áreas y grupos, pero todavía estamos dialogando y no está definido el tema electoral".
Además, Rodríguez Larreta no cerró las puertas al saliente ministro de Hacienda y Finanzas de la Nación, Alfonso Prat Gay. "Es un tipo de primera y queremos seguir trabajando juntos, desde el lugar que sea", destacó el funcionario del PRO.
No obstante, queda por dilucidar -aún hay tiempo- si la Ciudad sincronizará elecciones: al tratarse de comicios de mitad de término, el Gobierno podría atar su definición a la compulsa electoral nacional.
Eso gatillaría un problema: de adherirse a Nación habría dos cuartos oscuros, uno para los cargos nacionales con boleta de papel, y otro de Boleta Única Electrónica para los locales.
Otra cuestión, en caso de desmembrar comicios, es si realmente conviene a Cambiemos utilizar a un as de espadas como Carrió en la compulsa porteña.
Si la referente de la Coalición Cívica juega en la Ciudad, despejará la disputada candidatura senatorial en la provincia de Buenos Aires, donde crecen las chances del intendente de Vicente López, Jorge Macri. Y si el Presidente y Larreta acuerdan mantener las elecciones del año próximo separadas, los porteños votarían cuatro veces (PASO y generales para cada competencia).
Anteayer, Carrió descuajó una supuesta interna con Macri tras las fuertes críticas de la legisladora al titular de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, de las que se separó el Poder Ejecutivo.
"Por supuesto que tenemos discusiones con funcionarios del Gobierno nacional, pero todos los debates se dan en el marco de un Gobierno de coalición, de la confianza política y el afecto personal", señaló en un comunicado la diputada nacional.
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