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Corea: de la opacidad absoluta y el encierro al panóptico digital
• JULIÁN VARSAVSKY ES UNO DE LOS ESCRITORES DE "COREA, DOS CARAS EXTREMAS DE UNA MISMA NACIÓN"
Los autores subrayan puntos en los que el comunismo dinástico y el hipercapitalismo desaforado se parecen más de lo que podría imaginarse.
Censura. El representante español de Corea del Norte puso en su Facebook que el libro estaba hecho con desperdicios de cables de la CIA. “Estamos orgullos de ser críticos hacia ambos lados”.
J.V.: El camino a los extremos se repite. Corea del Norte busca la opacidad absoluta, de un encierro inédito en la Tierra. Que los de adentro no vean nada de afuera. Han armado una muralla digital infranqueable. Hacia adentro usan el modelo del panóptico de Foucault, un Gran Hermano que controla todo. Nadie va a decir algo que no sea lo que han ordenado decir, el discurso oficial laudatorio. Es un sistema de control sin fisuras.
P.: En Corea del Sur es el exacto opuesto.
J.V.: Para entenderlo utilizamos el modelo del panóptico digital del filósofo surcoreano Byung Chul Han. Plantea que en la sociedad de la transparencia post guerra fría ya no sirve el panóptico analógico de Foucault porque ya no hay más un Big Brother porque no hace falta. Ahora exponemos toda nuestra información, toda nuestra intimidad en las redes sociales. Construimos un mundo multiperspectivista donde nos ven de todos lados, y todos controlamos a todos. El panóptico digital es de voyeurismo y exhibicionismo. Nos sentimos libres, pero hay una nueva servidumbre. Las nuevas tecnologías, que no paran de crecer, por caso a través de la surcoreana Samsung, nos ayudan a cuidarnos, a controlarnos, y a autoexplotarnos. Con los dispositivos que ayudan a medir nuestra salud, nuestra productividad, nuestro cansancio, incorporamos el control en nosotros mismos en función de maximizar el rendimiento. Todos somos nuestro propio panóptico. Es por eso, por ser el propio jefe, que crece el síndrome de burnout, los infartos neuronales, el estrés, la depresión. Acaso por esto Corea del Sur, con su producción de realizaciones de vanguardia, tiene las más alta tasa de suicidios del mundo desarrollado.
P.: ¿Es cierto que "Corea, dos caras extremas de una misma nación" por su actitud crítica sería prohibido en las dos Coreas?
J.V.: No, en Corea del Sur saldría pero se perdería en medio de la inmensa cantidad de información que inunda a la población. En Corea del Norte no podría publicarse. El representante español de Corea del Norte puso en su Facebook que nuestro libro estaba hecho con desperdicios de cables de la CIA, que es otro ejemplo de propaganda imperialista. Estamos orgullos de nuestra independencia, de ser críticos hacia ambos lados.
P.: ¿Cómo fue estar en medio del polvorín nuclear del planeta?
J.V.: En mi caso, desde Corea del Sur no se siente, es algo que sabés que está, y los surcoreanos solo están ocupados en estudiar, trabajar y producir.
P.: ¿En que está trabajando ahora?
J.V.: En un libro sobre Japón. Cuando estuve, hace poco, justamente me pasó un misil de Corea de Norte por arriba de la cabeza. El nuevo libro, como en éste, aplicará elementos de la crónica, de la literatura, la filosofía, la economía y la sociología para buscar de entender ese tecnocapitalismo confuciano tan singular que se aplica en los países asiáticos y que es muy distinto del capitalismo occidental.

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