20 de febrero 2009 - 00:00

Correa expone a Ecuador a represalias de Obama por sobreactuación

Rafael Correa
Rafael Correa
Quito y Washington - El Gobierno de Barack Obama calificó ayer como «muy preocupante» la expulsión de un segundo diplomático de su embajada en Ecuador, una decisión considerada exagerada por analistas, y aseguró que provoca muchas dudas «sobre el deseo de Ecuador de mantener una relación productiva».
«Rechazamos cualquier sugerencia de una actuación incorrecta del personal de la embajada», afirmó a través de un comunicado el viceportavoz del Departamento de Estado, Gordon Duguid.
El miércoles, Correa expulsó a Marck Sullivan, uno de los primeros secretarios de la embajada, casi dos semanas después de ordenar la salida del agregado Armando Astorga. Ambos fueron acusados por el presidente Rafael Correa de pretender digitar designaciones de funcionarios públicos.
Según el Departamento de Estado, la embajadora estadounidense, Heather Hodges, tenía previsto el mismo miércoles reunirse con un alto funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores para presentarle una propuesta para resolver el problema.
«Lamentablemente, el Gobierno de Ecuador rechazó nuestros esfuerzos para resolver este asunto a través de canales diplomáticos y en su lugar convocó una rueda de prensa y anunció la expulsión de nuestro diplomático», señaló Duguid.
Más allá de su retórica contra Estados Unidos, Correa se había abstenido de aplicar medidas de ese tipo, incluso valoró en su momento el respeto de Washington a su decisión de no renovar el convenio que autorizaba la presencia de efectivos norteamericanos en Ecuador.
Pero las supuestas intromisiones de la embajada en el nombramiento de autoridades policiales a la luz de convenios de cooperación terminaron alineándolo con los gobiernos más radicales de Caracas y La Paz.
«Eso no es motivo para romper casi relaciones; lo que falta es que expulsen a la embajadora siguiendo así los pasos del presidente Hugo Chávez», señaló el ex canciller Antonio Parra.
El mandatario -que aspira a su reelección en los comicios de abril- acusó a los funcionarios de utilizar ayuda oficial para tratar de imponer o cuestionar a mandos policiales. Washington reaccionó prudentemente a la primera expulsión, pero frente al caso de Sullivan elevó el tono.
Por su parte, el ex embajador y catedrático ecuatoriano Marcelo Fernández consideró «lamentable y apresurada» la posición de Quito. Esto «tendrá como consecuencia un enfriamiento muy grave de las relaciones con nuestro socio principal. Un enfriamiento que puede traer consecuencias diplomáticas y de otro tipo», afirmó.
«Nuestra embajada podría verse afectada con alguna expulsión similar. Recordemos que en casos similares, como el de Bolivia, hubo la expulsión de diplomáticos norteamericanos y a su vez Estados Unidos expulsó a diplomáticos bolivianos», agregó.
Sacudido por las relaciones de un ex viceministro con la guerrilla colombiana y presuntamente con el narcotráfico, esgrimidas como un intento de alcanzar la paz en la región, Correa también es partidario del socialismo del siglo XXI que alientan Chávez y su homólogo boliviano Evo Morales.
Agencias AFP y DPA

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